Biografía del Arzobispo Emérito de Valladolid, D. José Delicado Baeza

D. José Delicado Baeza nació en Almansa (Albacete) el 18 de Enero de 1927. Después de cursar el bachillerato civil, se incorporó en 1944 al Seminario de Málaga donde realizó los estudios de Filosofía, y en 1947 se trasladó a la Universidad Pontificia de Salamanca para estudiar Teología. Se ordenó sacerdote en Almansa el 22 de Julio de 1951, pasando a ejercer como coadjutor de la parroquia de la Purísima Concepción de Albacete, profesor de Instituto y Consiliario diocesano de los Movimientos obreros de jóvenes y adultos. Desde 1952 fue canónigo de la Catedral, y desde 1953 Director Espiritual y profesor del Seminario y del Post-Seminario, dirigiendo numerosos ejercicios espirituales y convivencias. Presentó varias ponencias, sobre todo de materia pastoral, en diversas asambleas nacionales, y como becario de la Iglesia Nacional Española de Montserrat en Roma, preparó diversas publicaciones sobre espiritualidad sacerdotal, pastoral y otros. En 1964 fue nombrado Vicario General de Pastoral de la diócesis. El 7 de Agosto de 1969 fue preconizado Obispo de la diócesis de Tuy-Vigo por el papa Pablo VI; se ordenó obispo en Almansa el 28 de Septiembre del mismo año y se incorporó a su diócesis el 4 de Octubre. Tras seis años como pastor de la diócesis gallega, el 21 de Abril de 1975 se anunció su nombramiento como Arzobispo Metropolitano de Valladolid, el 12º en la lista de Arzobispos y el 38º en la lista de Obispos de la diócesis, tomando posesión el 7 de Junio.

Como Arzobispo de Valladolid, ejerció una gran labor en diversos campos. Dinamizó las estructuras de la diócesis poniendo en marcha diversos organismos participativos (vicarías zonales, arciprestazgos, delegaciones, consejos...) que abrieron cauces de participación a sacerdotes y laicos, y dando pie a los programas pastorales y a las reuniones y encuentros, tanto a nivel diocesano como de la Iglesia en Castilla, originando el llamado "espíritu de Villagarcía de Campos" que ha venido marcando las grandes líneas pastorales de todas las diócesis de esta tierra, y haciendo muy viva la comunión eclesial. Alentó también la triunfal iniciativa de Las Edades del Hombre, que tuvo su comienzo en Valladolid, y a pesar de quienes en su última etapa pusieron en duda su gestión económica, con él se construyeron 14 nuevas parroquias y nuevas casas rectorales, y se reformaron o rehabilitaron el Arzobispado, el Seminario, el Archivo Diocesano, el Hogar sacerdotal, el Centro de Espiritualidad... Ha sido también un maestro culto, con más de 20 libros publicados sobre la espiritualidad sacerdotal, pastoral y otros temas, como: Pastoral Diocesana al día, ¿Qué es ser obispo hoy?, o Sacerdotes esperando a Godot, así como más de 100 pastorales, unas 1.300 cartas semanales, conferencias, homilías, etc. Dentro de su labor como obispo también visitó al menos 5 veces cada una de las 302 parroquias de la diócesis, confirmó a 113.000 jóvenes y ordenó a 160 presbíteros (91 diocesanos más 5 diáconos permanentes). En la Conferencia Episcopal Española integró (1975-78) y presidió (1978-81) la comisión del Clero, fue Vicepresidente de la Conferencia (1981-88) y Presidente de la comisión de Enseñanza y Catequesis (1988-92).

Además de estos logros pastorales, D. José Delicado Baeza ha demostrado en Valladolid su gran calidad humana. Ha sido una persona conciliadora, que siempre ha buscado caminos de encuentro desde el diálogo; ha transmitido un talante positivo y ha animado y agradecido los esfuerzos de todos; se ha mostrado siempre sobrio, sencillo, humilde y accesible, sin necesidad de protocolos ni intermediarios en su trato diario, y saludando a la gente por la calle; y ha permanecido siempre sereno, sin alterarse ni desanimarse, a pesar de las dificultades de los tiempos que hemos vivido en España y de las acusaciones y calumnas que sufrió en su última etapa. Por todo ello se ha ganado la estima y el afecto de muchos, especialmente de los sencillos, y el respeto y consideración de todos.

Después de 27 años, el período más largo en los más de cuatro siglos de historia de la diócesis, presentó en 2002 su preceptiva renuncia al Papa al cumplir los 75 años de edad, según el canon 401 del Código de Derecho Canónico, y el 28 de agosto de ese año, el Santo Padre Juan Pablo II aceptó la renuncia nombrando a D. Braulio Rodríguez Plaza como sucesor. Tras despedirse como obispo, su cercanía y cariño a Valladolid le llevaron a decidir quedarse en nuestra ciudad, y vive actualmente en la Residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres, disfrutando de un merecido descanso.