“Nuestra experiencia Taizé-Lourdes”

“Nuestra experiencia Taizé-Lourdes”

“Nuestra experiencia Taizé-Lourdes”

22 agosto, 2018

“Desde el 21 de julio hasta el 31 de julio sesenta jóvenes de nuestra diócesis de Valladolid participmos en la actividad de verano que ofrecía la Delegación de Pastoral Juvenil. Jóvenes de entre 15 y 25 años de diferentes lugares: Zaratán, Medina del Campo, Olmedo, Simancas, Tordesillas, Cigales, Tudela de Duero y Valladolid vivimos una experiencia de fe en Taizé.

Taizé es una comunidad ecuménica de monjes que viven su fe en una iglesia reconciliada orando, trabajando y llevando una vida de sencillez y de comunión. La comunidad de los hermanos de Taizé fue fundada en 1940 por el hermano Roger y desde muy pronto han hecho partícipes de su vida a muchísimos jóvenes, abriéndoles las puertas de su monasterio en la pequeña aldea francesa de Taizé ofreciéndoles unos días de formación bíblica para descubrir el origen de la alegría; invitándoles a realizar una servicio desinteresado para los demás porque el pequeño trabajo que todos han de realizar hace posible que la pequeña aldea de Taizé de tres mil personas pueda vivir desde la austeridad, la sencillez y la provisionalidad; ayudándoles a vivir la alegría cristiana auténtica;  favoreciendo una convivencia con personas de 48 nacionalidades y diferentes confesiones cristianas y no cristianas en autentica fraternidad. Pero, sobre todo, ofrecen sus momentos oración a todos, de modo que sus cantos, sus silencios y el ritmo de la Palabra de Dios escuchada en la diversidad de lenguas, introduzca a los jóvenes en un trato con Cristo más profundo e íntimo. La oración vivida tres veces al día, nos fue ayudando a entrar en intimidad personal con Cristo a lo largo de la semana para poder adorar su cruz gloriosa en la noche del viernes y dar gracias por la alegría de la Pascua en la noche del sábado.

Tras pasar una semana en Taizé, al regresar a Valladolid, quisimos hacer un alto en el camino en La Ciudad de los Jóvenes de Lourdes durante dos días, para agradecer a nuestra madre la Virgen María todo lo que ella hace por los jóvenes y pedirla por las necesidades de cada uno. María siempre atenta y siempre dispuesta”.

TESTIMONIOS

Marcos:

“Todos los jóvenes íbamos expectantes a Taizé pues realmente no sabíamos muy bien de qué se trataba. Pero la experiencia, una vez más, no ha defraudado. Hemos podido vivir nuestra fe junto a multitud de jóvenes de todo el mundo y hemos podido ayudar a otros que buscaban a Dios en sus vidas. Creo que la presencia del grupo vallisoletano no ha dejado indiferente a los casi tres mil jóvenes que allí nos hemos congregado, especialmente por nuestra alegría y buen hacer. 
Personalmente, considero que Taizé te cambia la mirada y te permite acoger en tu vida distintos modos de pensar que es importante reflexionar para trabajar por la unidad de los cristianos.
Espero que la alegría y la paz que de allí traemos, den fruto en nuestros ambientes, ayudados de Nuestra Señora de Lourdes que pudimos visitar en nuestro viaje de vuelta. ¡Esperamos ya la siguiente aventura!”.

 María:

“Todo empezó el 21 de Julio a las 8 de la tarde. Cuando llegue a la feria de muestras, encontré muchísimas caras con ganas e ilusión de tener una semana divertida y a la vez una semana de reflexión y de ovación, y es que a pesar de las 16 horas de viaje y de lo difícil que es dormir en un bus esas caras de alegría se vieron correspondidas.

Empezamos nuestra aventura en Taizé y no tardamos en darnos cuenta de que allí había algo diferente, algo que en un principio no nos gusto mucho… Nos enteramos de que había grupos de trabajo para limpiar, grupo de reflexión bíblica, tres oraciones al día, y lo peor de todo… LA COMIDA NO ERA DE UN RESTAURANTE DE VARIAS ESTRELLAS MICHELIN Y SOLO HABIA CUCHARAS PARA COMERLA. Sin embargo nos dimos cuenta de lo divertido que podía ser limpiar todos juntos cantando reggaeton con gente de otras nacionalidades o lo chulo que era comer al lado de alguien que solo conocías de apenas unas horas, pero como si fuera un amigo de toda la vida.

Y sí, he de reconocer que costó acostumbrarse a levantarse a las 8 para la oración de la mañana, comer a la 1 de la tarde, acostumbrarse a la comida o limpiar los baños, pero en verdad fue una experiencia única porque nos hemos dado cuenta de que podemos ser felices con muy poquito y hay veces que entre tanta tecnología no somos conscientes de ello.
En cuanto mi fe podría decir que ha crecido enormemente… Aunque en un principio me costaba bastante encontrar a Dios, poco a poco le fui descubriendo en las oraciones, en las caras de alegrías de gente de otros países que he conocido, en darse cuenta de que todos estamos allí por la misma razón, en el ratito de oración libre por la noche, en la sencillez de la comida, y se podría decir que también a la hora de la limpieza de los baños porque “Dios esta en todas partes; hasta en los pucheros” ( Santa Teresa)

Tras esta gran experiencia de Taizé y tras haber afianzado mi fe y mi amistad con Dios le tocaba el turno a la Virgen, así que nuestra aventura prosiguió en Lourdes.

Aunque no estuvimos mucho tiempo, este fue suficiente para conocer mejor la vida de Santa Bernardette y visitar el molino donde vivían, ir a rezar a la gruta, ir a la Iglesia de San Pio X, participar en la Eucaristía así como participar en el rosario de las velas. 

Una cosa que me llevo de Lourdes, a parte de cientos de fotos, es la gran fe que tienen las personas que sufren y las personas  que están enfermas que con gran esperanza van allí a rezar a su salvación que es nuestra Madre la Virgen y de la cantidad de cosas que tendríamos que aprender de ellos.

De este viaje me llevo la lección de que en esta vida hay que ser sencillo. Darse cuenta de que si no tienes el ultimo modelo del iPhone no importa, que si no tienes unas chuletillas de lechazo para comer no importa, que si te toca limpiar los baños no importa; NO TE PREOCUPES POR ESO. Sin embargo preocuparte por mimar el mayor tesoro que tenemos en nuestras vidas que es el amor de Dios y de nuestra Madre la Virgen que pase lo que pase, no pasa de moda y  siempre estará ahí, aunque te comportes mal, aunque les hayas ofendido…. Como decía un hermano de Taizé “a Dios le encantan esas debilidades humanas”.

Por lo tanto deja de pensar en el  modelo del móvil que tienes y piensa en cuidar la mayor fuente de alegría que es ser hijos de Dios y de la Virgen María y que nos aman tal y como somos”.

Álvaro:

“Creo que lo más bonito de la experiencia de Taizé es que no se puede idealizar. Con otras propuestas, campamentos, etc, se vive una semana entera como en una nube, y se está todo un año esperando a que llegue la experiencia del siguiente año.

En Taizé, en cambio, hemos rezado y convivido, pero también hemos limpiado baños, pasado hambre en algunos momentos… Una experiencia que nos ha marcado mucho, y que esperamos aplicar a nuestra vida cotidiana, viviendo la acogida, la comunión, la puesta en común de distintas formas de vivir la fe y de entender la vida.
El colofón que hemos puesto con Lourdes ha sido muy bonito, porque hemos podido poner en manos de la Madre un montón de personas que hemos conocido, un montón de situaciones que se nos han confiado…
Es una gozada que la diócesis nos ofrezca a los jóvenes experiencias como estas, que nos hacen crecer en la fe y afianzarnos en la amistad con otros jóvenes”.