¡Este es el día en que actuó el Señor! Sea nuestra alegría y nuestro gozo. ¡Aleluya! Así cantamos en esta cincuentena pascual, contemplando además el despliegue de la Iglesia que, convocada en la Pascua y alentada por la acción del Espíritu Santo, se reúne como pueblo. Cae en la cuenta de que es una asamblea, una Iglesia que, convocada por el Señor, es congregada por el Bautismo y la Eucaristía como su mismo Cuerpo y ungida y enviada en la misma misión de Jesús resucitado.
En este tiempo de Pascua, como ya anuncié en la Misa Crismal, convoco Asamblea Diocesana. Un tiempo de gracia en el que, siguiendo la estela marcada por el Sínodo de los Obispos sobre la comunión misionera, sinodalidad de pueblo de Dios en camino, queremos avivar la conciencia de lo que somos: Asamblea, Iglesia, que en su misma comunión ya es un signo de la novedad de la Pascua y, en su salida misionera, testimonia con el canto y con la caridad que verdaderamente Jesucristo ha vencido a los egoísmos, al pecado y ha vencido a los miedos, a la muerte misma, para transformar así nuestros corazones.
Al mismo tiempo que convocamos Asamblea, el próximo domingo, día 19, queremos realizar un primer acto de nuestra Asamblea: contestar un cuestionario con un triple objetivo.
Primer objetivo. El hecho mismo de distribuir el cuestionario nos ayudará a decir: este domingo de Pascua participamos en la Eucaristía un número determinado de católicos en la Diócesis, en los templos parroquiales y en los templos no parroquiales asistidos por congregaciones religiosas o que son sedes de cofradías u otro tipo de lugares donde de manera pública se celebra la Eucaristía cada domingo. Tratamos, así, de volver a la primera de las preguntas del Camino Sinodal. ¿Con quién estamos caminando? ¿Quiénes son los hermanos con los que rezo cada domingo el Padre Nuestro, con los que cada Domingo nos constituimos en Asamblea dominical, Asamblea que celebra la Pascua del Señor y que en su peregrinación anticipa la meta, el octavo día?
Este es nuestro primer objetivo, ¿cuántos somos? Y cuáles son también nuestras características sencillas de sexo y edad.
Un segundo objetivo de nuestro cuestionario es medir nuestro grado de participación.
Además de la Eucaristía del Domingo, ¿participamos en alguna otra actividad?
Si en la Eucaristía del Domingo acudimos a un templo no parroquial, ¿a lo largo de la semana nos hacemos presentes en nuestra parroquia o participamos de cualquier otro tipo de realidad eclesial?
Este segundo objetivo del cuestionario quiere medir de una manera muy sencilla nuestra participación en la vida eclesial y tiene también que ver con uno de los objetivos del Camino Sinodal: la participación. Crecer en la conciencia de que formamos parte del cuerpo de Cristo de la Iglesia y de que esa participación ha de concretarse también en las diversas actividades de la vida eclesial.
Tercer objetivo. Recoger algunas valoraciones sobre las actividades que realizamos o sugerir otras que quisiéramos intensificar o poner en marcha. Expresar de una manera algo más detallada cuáles son nuestros anhelos, qué echamos de menos, qué quisiéramos impulsar en nuestra vida parroquial, en la vida de nuestras comunidades cristianas.
El cuestionario lo distribuimos el 18 o 19 y puede rellenarse en casa para ser entregado en el lugar donde le recibimos en los dos domingos siguientes.
Quiera el Señor que esta Asamblea nos ayude a todos a dar un paso adelante en la participación que realizamos en nuestra comunidad cristiana, en nuestra Iglesia diocesana. Se trata de un cuestionario sencillo, pero que no cabe duda va a suponer de todos nosotros un esfuerzo para estos próximos días.
Por eso os pido a todos, hermanos de esta Diócesis querida de Valladolid, que hagamos un esfuerzo, que nos animemos a participar, generando ya un ambiente para que la Asamblea Diocesana nos ayude a dar un paso adelante, personal y comunitario.
En todo caso, esta acción es ya una expresión concreta de nuestro deseo de participar, una expresión de la comunión en una acción; expresión que, además, pone de manifiesto la importancia del Domingo.
Ánimo pues, amigos, invoquemos al Espíritu Santo en este tiempo de Pascua hacia Pentecostés y hagámoslo este año con esta intención especial, la Asamblea sobre el estilo que el Señor pide a cada una de las vocaciones y la conversión pastoral de nuestra Iglesia.
La Asamblea no va a ser solo un camino de discernimiento compartido, sino que ha de ser un momento celebrativo en cada parroquia, en cada arciprestazgo, en diversos sectores y ambientes de la Diócesis en su conjunto. Un ambiente celebrativo que encienda en nosotros el ánimo, que disipe los temores y que nos anime a todos y a cada uno en las diversas vocaciones de la vida eclesial a abrirnos a lo que Dios quiere de nosotros, como personas, como comunidades y como Iglesia diocesana, que quiere responder a los desafíos evangelizadores.
Oremos todos por todos, como nos invita la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Todos somos necesarios, todos somos llamados a participar en la comunión y misión de la Iglesia, todos somos Asamblea Dominical que cada Domingo celebra la Pascua del Señor hasta que Él vuelva.