La administración de los bienes materiales de la parroquia forma parte de su misión evangelizadora y debe realizarse con responsabilidad, claridad y espíritu de servicio. Desde este compromiso, nuestra Parroquia desea ofrecer una información transparente sobre la gestión económica, entendiendo que los recursos recibidos son un don que la comunidad confía a la Iglesia para el bien común y el sostenimiento de su misión.
En este espacio todos los años, tanto a la Archidiócesis como a los fieles de la Parroquia, se presenta el Balance económico parroquial, que refleja de manera clara y accesible los ingresos y gastos, así como el destino de los recursos. Este balance es una expresión de gratitud hacia todos aquellos que colaboran con su aportación y una forma de rendir cuentas a la comunidad, favoreciendo la confianza y la corresponsabilidad.
La gestión económica de la Parroquia se rige por la normativa eclesial y diocesana, que garantiza un uso adecuado, ético y responsable de los bienes, en comunión con la Iglesia particular y conforme a los principios de transparencia y buena administración. El cumplimiento de esta normativa ayuda a asegurar que los recursos estén siempre al servicio de la evangelización, la caridad y el mantenimiento de la vida parroquial.
En este marco, el Consejo Económico Parroquial desempeña una misión fundamental. Este Consejo, formado por fieles comprometidos y cualificados, colabora con el párroco en la administración de los bienes, asesora en la planificación económica y vela por la correcta gestión de los recursos. Su labor contribuye a una administración responsable, participativa y orientada al servicio de la comunidad.
Con sencillez y cercanía, ponemos esta información al alcance de todos, confiando en que la transparencia económica fortalezca la comunión, anime la colaboración generosa y nos ayude a seguir construyendo juntos una Parroquia fiel a su misión y comprometida con el bien de todos.