Archidiócesis de Valladolid

Cantamor vuelve a emocionar a Valladolid con un musical que reivindica la fe y el alma en tiempos de Inteligencia Artificial

2 de junio de 2026


Es el año 2050. Eva, interpretada por Amanda García —madre y maestra, por ese orden, en la vida real—, recibe un robot humanoide al que encarna Laureano Ramírez —actor y cantante, con amplia experiencia en el teatro musical—. Ambos forman un dinámico tándem sobre el escenario de la Sala Sinfónica del Centro Cultural Miguel Delibes.

Lo primero, ponerle nombre al robot, que promete ser “el compañero perfecto”. Contemplan varios, pero finalmente se decantan por “Emmanuel”. Que, para que no haya lugar a dudas, y así se explica en el musical ‘Jesús, el compañero perfecto’, significa “Dios-con-nosotros”.

Emmanuel, el robot humanoide, tiene respuestas para ¿todo? Con precisión algorítmica y rapidez le ofrece a Eva soluciones que bien podrían estar sacadas de cualquier asistente de Inteligencia Artificial (IA) como el que use en sus ordenadores, tabletas y teléfonos móviles el numeroso público que llena el auditorio, una tecnología en forma de chat que se ha colado también en las aulas de los colegios.

Pero Eva siente que necesita algo más, algo que se escapa a la comprensión de un robot. Entonces, entra en escena un reclinatorio. La iluminación proyecta una cruz. Y el sonido de un órgano traslada al auditorio al interior de una iglesia en la que la protagonista se abre para hablar con Dios, después de un tiempo alejada de él, y compartir una crisis de fe en la que cualquiera —niños y mayores— puede sentirse identificado: la incomprensión y el sentimiento de soledad que generan la muerte de un ser querido. “¡Aleluya!” canta entonces el gran coro formado por más de varios cientos de escolares por función y que dirige Goyo Casado, sacerdote de la Archidiócesis de Valladolid, para recordarle también a Eva que Jesús “siempre será un amigo fiel” y la Iglesia, un “hogar”.

Ese gran coro, que en cada uno de los ocho pases del musical en Valladolid han formado escolares llegados de distintos centros educativos tanto de la ciudad como de la provincia y de la vecina Diócesis de Palencia, es el gran protagonista. Y la puesta en escena de ‘Jesús, el compañero perfecto’, la culminación de un proyecto que arranca en el colegio, desde el mes de septiembre, con alumnos y profesores trabajando las unidades didácticas con los contenidos de la asignatura de Religión mientras ensayan también las canciones y coreografías propios de este musical.

Cantamor, la productora formada por Goyo Casado, sacerdote, y Sergio Merino, laico comprometido y, en el escenario, guitarrista de una banda formada por otros tres músicos, volvió a emocionar a Valladolid en esta recta final del curso con una propuesta que reivindica la fe y el alma en tiempos de Inteligencia Artificial. Una propuesta que evangeliza al mismo tiempo que enseña cantando, acercando a los escolares una visión humanista y católica de una cuestión de actualidad que no les es ajena, como es el uso adecuado de esta nuevas tecnología. Y todo ello, a ritmo de pop, rock, blues e, incluso, de rumba, cuando en sueños se le aparece el verdadero Emmanuel a Eva para recordarle que “hay un lugar muy bonito donde te quieren a rabiar”, alentando así la esperanza cristiana: la vida eterna.

Ya lo dijo el Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello, antes de que comenzara la segunda de las representaciones del pasado lunes, 1 de junio: “Seguramente, sea de las primeras iniciativas que están poniendo en práctica lo que León XIV nos pide en su encíclica”. Se refería monseñor Argüello a ‘Magnifica Humanitas’, donde el Santo Padre afirma que “en la era de la Inteligencia Artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor”. Una afirmación muy en sintonía con este musical, ‘Jesús, el compañero perfecto’, en el que la educación —a la que, en esa misma encíclica, León XIV le otorga “una importancia decisiva” para la era digital— y la música, la música y la educación se ponen al servicio del bien común.

Con ‘Jesús, el compañero perfecto’ se consolida el proyecto Cantamor que arrancó el curso pasado con otro musical, ‘Si Jesús Hubiera tenido Instagram’. Un proyecto que, cuando acabe la última de las funciones este 2 de junio en Valladolid, habrá permitido subirse al escenario del Miguel Delibes a unos 4.000 escolares y a sus familiares, disfrutar viéndoles sentirse artistas por un día mientras actúan en un musical con mensaje que mira ya al próximo curso con una nueva propuesta para el que ya se han abierto inscripciones: ‘El viaje de tu vida’.