Parroquia El Salvador y Santa María de la Plaza
El Año Jubilar de la Santidad marca la fiesta por Santo Toribio de Mogrovejo en su Mayorga natal: "Un buen pastor, un modelo"
27 de abril de 2026
El Año Jubilar de la Santidad ha marcado este 2026, en el que la Archidiócesis de Valladolid está celebrando el tercer centenario de su canonización, la fiesta por Santo Toribio de Mogrovejo en su Mayorga natal.
Al filo del mediodía de este lunes 27 de abril, festivo en la localidad terracampina, sonaba el primero de los chupinazos junto al Ayuntamiento, desde donde partían en comitiva hacia la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo —templo jubilar— autoridades civiles y eclesiásticas. Entre ellas, el párroco de la localidad, Jesús Manuel Nieto, y Alberto Rodríguez Cillero, arcipreste de Campos, uno de los cinco arciprestazgos en los que se articula y organiza la presencia de la Archidiócesis en el medio rural de la provincia vallisoletana.
En la Ermita, casa natal de Santo Toribio de Mogrovejo, esperaban ya los fieles y el Arzobispo emérito de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, que ha presidido la Misa Solemne, concelebrada por una docena de sacerdotes, asistida por varios diáconos y cantada por el Coro María Daniel.
El cardenal Blázquez, que, según reconoció al inicio de su homilía, aceptó "con gozo y gratitud" la invitación de Mayorga para presidir esta Eucaristía, ha calificado a Santo Toribio de Mogrovejo como "un regalo, un don para la Iglesia y para la humanidad". Su presencia y memoria "nos dignifica", ha enfatizado.
Pero el Arzobispo emérito de Valladolid ha invitado a ir más allá de un ejercicio de memoria "de un personaje relevante" en Mayorga y "particularmente y de manera singular" en Perú, donde también cada 27 de abril celebran al que fuera segundo Arzobispo de Lima, queriendo dar "gracias al Señor por su vida" y acogiéndose a la intercesión de Santo Toribio, como ha hecho también la comunidad parroquial, pidiendo al inicio de la celebración que "nos cuide y nos estimule a vivir nuestra vocación a la santidad".
Llamada a ser santos, pero ni tristones ni de escayola
Precisamente, a esa vocación común a la santidad de los católicos se ha agarrado el cardenal Blázquez para afirmar que "es una dimensión tremenda, atrayente y acogedora" de las religiones. Entre citas al Papa Francisco y a Santa Teresa (de Ávila, como el propio Blázquez), no ha perdido la ocasión de recordar que Santo Toribio de Mogrovejo "no fue un triste santo, sino abierto, acogedor y entregado". Y entre llamadas a "ser santos", ha puntualizado que eso "no significa" ser "de escayola, ni tristón".
Por todo ello, en su homilía, en la que ha repasado desde su elección "imprevista" como segundo Arzobispo de Lima, siendo Toribio de Mogrovejo laico, y una historia "llamativa", con visitas pastorales de varios años de duración en una diócesis que lo conecta con el actual Papa León XIV, el cardenal Blázquez ha destacado el "modelo" de santidad que ofrece Santo Toribio de Mogrovejo en el que "constantemente", ha reconocido, "encontramos dimensiones de su ministerio que a todos nos pueden ayudar eficazmente". También a sus hermanos sacerdotes, a quienes se ha dirigido hasta en dos ocasiones para recordarles, primero, cómo Santo Toribio "estuvo en su tiempo, en su lugar y admirablemente fiel". "Aquí tenemos una lección preciosa: cada uno desarrolla su existencia en unas coordenadas de tiempo y de lugar", ha incidido el Arzobispo emérito de Valladolid, trazando un paralelismo entre la "guía" de Santo Toribio —el Concilio de Trento— y la de la Iglesia hoy —el Concilio Vaticano II—. La segunda de las lecciones que ha extraido para el ministerio ordenado es la importancia que Santo Toribio dio en su momento a la catequesis, llegando a traducir en tres idiomas un Catecismo que "todavía es utilizado hoy", ha remarcado el cardenal Blázquez, destacando cómo este ilustre mayorgano supo ser "un pastor cercano, que olía a oveja" también para los pueblos indígenas, consciente de que su "cuidado pastoral" también le había sido confiado y encomendado.
"Fue un pastor dedicado a su grey", a ojos del cardenal Blázquez. Y para muestra, la cercanía "a todos" que practicó durante su ministerio episcopal Santo Toribio de Mogrovejo. Especialmente, durante unas visitas pastorales que duraban años y en las que no dudó en acercarse "detenidamente a todos los rincones". "También", ha remarcado el Arzobispo emérito de Valladolid, "a los caseríos más distantes de su recorrido" por tierra peruanas, donde el santo mayorgano falleció y donde también 300 años después de su canonización están celebrando, como Valladolid, un año jubilar motivado por esta efeméride.
La huella de Santo Toribio de Mogrovejo en su Mayorga natal se ha hecho notar, de nuevo, en su Ermita durante las peticiones, en las que sus paisanos han orado por que "sigamos firmes en la fe". También durante las ofrendas en las que, micrófono en mano, se han comprometido a "prestar nuestra voz" y a "vivir el Evangelio, especialmente, a favor de los más necesitados", así como a "trabajar" en "unidad por crear un mundo mejor". Como hizo Santo Toribio.