Arciprestazgo de Campos
El Arzobispo de Valladolid invita en su visita pastoral al Arciprestazgo de Campos a “vivir la fe en la Iglesia universal”
3 de julio de 2026
La visita pastoral que el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, inició el pasado mes de mayo al Arciprestazgo de Campos continuará durante todo el periodo estival. A lo largo de este recorrido, que abarca más de 80 parroquias, la escucha y la cercanía del prelado vallisoletano han marcado sus encuentros en las distintas localidades de la zona.
De Tierra de Campos procede nuestro pastor, por lo que “es muy conocedor de sus realidades”, según apunta el arcipreste de este distrito eclesial, Alberto Rodríguez Cillero. El sacerdote explica que la afluencia de fieles durante la visita ha estado dividida en dos etapas claramente diferenciadas por un motivo muy simple: “Los primeros pueblos que ha visitado durante la temporada de mayo, pues todavía estaban en esa situación preestival, en la cual todavía no hay tantas personas. Ahora, en verano, los pueblos empiezan a tener una mayor ebullición”.
Asimismo, Rodríguez Cillero destaca la importancia de que el arzobispo “se haga presente en el territorio”. Teniendo en cuenta que “para todas las personas que viven aquí es una cosa buena”, ya que les permite trasladarle “directamente tanto sus anhelos como sus alegrías”. Del mismo modo, los fieles pueden compartir con el prelado sus preocupaciones que, tal como señala el arcipreste, “no dejan de ser las de todo cristiano”, entre las que destacan la iniciación cristiana, la fe o el estado de conservación de los templos.
El reto de la despoblación
El Arciprestazgo de Campos se enfrenta a una realidad demográfica compleja. Aunque es el territorio más extenso en número parroquial y en territorio, explica Rodríguez Cillero, “en población somos el más pequeño”, dado que la mayoría de los pueblos tienen menos de 100 habitantes, y únicamente cuatro superan los mil vecinos.
Una situación que provoca que la principal demanda de los fieles sea la celebración de “la misa de los domingos”, algo a lo que no siempre se puede llegar por la falta de sacerdotes. Ante esto, el arcipreste señala que se intenta animar a los fieles “a juntarse lo más posible”, por la simple razón de que “los números son los que son y entonces también nos puede ayudar también a crecer en comunión”. Por el contrario, a las parroquias más grandes se les pide "que hagan el esfuerzo de salir, ser ejemplo, aglutinar y tener buena acogida" para dar respuesta y apoyo a los pueblos más pequeños.
Invitación a vivir "la catolicidad"
Ante esta situación, el hincapié del prelado vallisoletano durante sus encuentros se ha centrado en invitar a los fieles a vivir “la catolicidad de la iglesia en un sentido pleno, católico”, aprendiendo a diferenciar el concepto civil de municipio del concepto eclesiástico de parroquia. "Es animar a esas personas a entender que la parroquia no es la iglesia en su totalidad, que puede haber también un horizonte a tres kilómetros de distancia en el pueblo de al lado donde me puedo juntar a celebrar".
El arcipreste reconoce que dar estos pasos es “muy difícil”, especialmente con “las personas más mayores o que no pueden legítimamente trasladarse", pero insiste en el mensaje del arzobispo de que “ser católico no es solo ir a la iglesia de mi pueblo, sino que es vivir la fe en la Iglesia universal”.
El reto de “atender las almas de la mejor manera posible”
El desafío más urgente que afronta el Arciprestazgo de Campos es “atender todas las almas de los fieles cristianos de la mejor manera posible” (jóvenes, matrimonios y ancianos) con una estructura que no se corresponde con la realidad actual de los recursos humanos. "Estamos intentando hacer con menor número sacerdotal para atender una realidad que no ha disminuido a nivel administrativo. Seguimos como si aquí hubiese 87 curas, y no es así. Por eso el culto es lo que exteriormente se ve que ha bajado y es lo que la gente se lamenta".
A pesar de la inevitable reducción de las misas dominicales, Rodríguez Cillero recalca que la labor primordial de los sacerdotes no puede desaparecer: "Tenemos que seguir haciendo el esfuerzo de atender a las personas mayores, visitar enfermos, llevar la comunión, dar la catequesis".
En este sentido, insiste en que ofrecer la mejor atención “no quiere decir que el cura tenga que celebrar 14 misas un domingo”, como se hacía hace algunos años. “Ahora estoy yo solo y solamente hay tres (misas)”, explica, señalando que esta reducción es precisamente “lo que se ve”. Y es ahí donde reside “el reto”, según el arcipreste, el peligro de caer en una gestión administrativa si no se cambia el enfoque. De lo contrario, advierte, “lo único que estamos haciendo es una distribución humana para atender a todos los que tenemos aquí, sean más o sean menos, con los que somos”.
El papel de los laicos
El envejecimiento de la población rural y la dispersión geográfica complican el relevo de funciones dentro de la iglesia local. Según explica el sacerdote, se trata de “la pescadilla que se muerde la cola”, ya que “nuestros propios laicos aquí en el arciprestazgo son gente bastante mayor”. La población juvenil es la que realmente podría asumir ciertas tareas, pero “casi toda está deslocalizada y lo que hace es venir el domingo a ver al abuelo o a la abuela y acompañarle a la iglesia; por eso, digamos que es complicado”.
Para sobrellevar esta situación, desde el Arciprestazgo de Campos se llevan años organizando sesiones de formación para laicos con el objetivo de enseñarles a “rezar novenas o a organizar procesiones”. El objetivo es dar autonomía a los pueblos cuando los sacerdotes no pueden llegar, evitando que se pierdan las tradiciones litúrgicas y populares. “A veces los sacerdotes no llegamos, y parece que, como no está el cura, pues no sacamos al santo en procesión. Pues oye, se puede organizar; eso no es esencial que sea del sacerdote. La misa sí, pero lo demás hay que intentarlo”, concluye Rodríguez Cillero, agradeciendo el enorme esfuerzo del arzobispo, de quien asegura que "se está dejando la piel ajustando horarios" para realizar esta visita pastoral que concluirá el próximo mes de septiembre.