Archidiócesis de Valladolid

El Arzobispo emérito de Valladolid acompañará al Papa León XIV en su viaje a España: "Voy a acompañarle en todo el itinerario"

5 de junio de 2026


Ante la inminente llegada del Papa León XIV a España, el Cardenal y Arzobispo emérito de Valladolid, don Ricardo Blázquez, comparte además de sus perspectivas como vivirá este acontecimiento histórico.

Monseñor Blázquez confirma su intención de seguir de cerca la agenda del Sumo Pontífice, ya que la edad no es impedimento. "Yo voy a realizar el viaje como la salud me lo permite y también quiero acompañar al Papa como colaborador especial. Voy a acompañarle en todo el itinerario", asegura.

"En Madrid, particularmente, nos sentimos gratificados por su visita y por la visita que va a hacer a la sede de la Conferencia Episcopal", explica el cardenal Blázquez, quien también tiene previsto desplazarse a Barcelona y al archipiélago canario, expresando a este último su “gratitud” por la “acogida” que las distintas diócesis brindan “a tantas personas que buscan un horizonte de vida un poco distinto”.

Un “faro ético” para la humanidad

A nivel personal, el Arzobispo emérito de Valladolid afronta la llegada de León XIV a España como la de “el pastor de la Iglesia universal que nos visita”. Por tanto, insiste en que se trata de “un acto de acogida” en el que “él viene a vernos” y los fieles acuden “gozosamente a su encuentro”.

Asimismo, considera que el viaje apostólico del Santo Padre a nuestro país es una “oportunidad” para reconocer “el servicio que viene cumpliendo la Iglesia a través de una vida entregada, sacrificada, humilde, con actitudes valientes”. Más allá de la relevancia eclesial, también ha querido subrayar la trascendencia global de esta figura en la actualidad, recordando que “tiene una autoridad moral en medio de la humanidad”. Reconociéndolo como un “faro ético” que, buscando el bien de la humanidad, “sin intereses particulares”, va expresando en su opinión, “lo que cree oportuno para el bien de todos nosotros”.

Intervención en las Cortes Generales

Esta no es su primera experiencia con una visita papal. Al echar la vista atrás, don Ricardo Blázquez rememora viajes anteriores que dejaron una huella profunda tanto en nuestro país como en sus ciudadanos. Recuerda la visita de Juan Pablo II en 1989 a Santiago de Compostela, con motivo de la IV Jornada Mundial de la Juventud, un año después de haber recibido su propia ordenación episcopal como auxiliar de la diócesis. En aquella ocasión, pudo participar en la preparación de este gran evento con la “organización de tres mesas redondas”.

Anteriormente, tuvo la oportunidad de vivir, en 1982, el viaje del Papa polaco por el centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús, cuando él ejercía como profesor en la Universidad Pontificia de Salamanca. Un viaje “muy amplio”, explica, enmarcado en un contexto tanto social como político complejo, condicionado por la "decepción del Concilio" y el reciente triunfo electoral del Partido Socialista, en una transición política que aún se encontraba "en ese tiempo de aprendizaje".

Tampoco se olvida del Encuentro Mundial de las Familias en 2006 con el Papa Benedicto XVI. Momento en el que, como presidente de la Conferencia Episcopal Española, tuvo la oportunidad de saludarle en la Capilla del Santo Cáliz y obsequiarle con una obra de San Juan de Ávila sobre el amor de Dios.

Muchos momentos vividos que permanecerán en la memoria, al igual que el que acontecerá el próximo 8 de junio, con la intervención del Papa León XIV en las Cortes Generales. Al respecto, monseñor Blázquez pide que el Santo Padre “sea escuchado con respeto, que lo será sin duda”. Asimismo, ante esta “manifestación de maduración democrática”, hace un llamamiento firme para que ningún grupo político “ponga tal palabra o tal otra, olvidando otras, contra unos o a favor de otros”. Por ello, solicita que “sencillamente lo escuchemos, lo reflexionemos”.

Ser “resto con esperanza”

Apoyado en el lema que abandera la visita del Papa León XIV, ‘Alzad la mirada’, el cardenal espera que, en medio de la situación en que nos encontramos, nos ayude "a levantar la mirada de la esperanza” frente a los tiempos de “desconcierto” o disminución numérica que vive la Iglesia. En definitiva, insiste en que seamos “resto con esperanza”.

"No es lo mismo; a veces ha contrapuesto y bien contrapuesto ser residuo que ser resto. Nosotros no somos residuo, somos resto, pero un resto a través del cual se mantiene la esperanza de cara al futuro". Para concluir, expresa su deseo de que este viaje ayude a que "la concordia sea lo que prime entre nosotros", buscando y oteando unidos en el horizonte por donde “apunta la luz”. Porque “hay signos”, subraya, “para ir adelante en el camino que Él nos va marcando en medio de las oscuridades de la vida”, porque "no deja la luz de aparecer".