Archidiócesis de Valladolid

El Arzobispo presenta al clero vallisoletano la programación pastoral para el nuevo curso: “Llamados a edificar un pueblo santo”

16 de septiembre de 2025


Del 15 al 16 de septiembre los presbíteros y diáconos de la Archidiócesis de Valladolid han celebrado en Villagarcía de Campos, acogidos por los Jesuitas, su tradicional encuentro de inicio de curso, donde el Arzobispo de Valladolid les ha presentado la programación pastoral. Este 2025-2026, bajo el lema ‘Llamados a edificar un pueblo santo’.

Inspirándose en el libro de los Efesios y la epístola de Pedro y haciendo suya también la llamada del Papa León XIV al inicio de su pontificado, “¡Esta es la hora del amor!”, que plasmó en su propio ‘Programa 2033’ —”Acojamos el amor de su Corazón, devolvamos amor por amor para enamorar al mundo”—, el Arzobispo de Valladolid pone el acento al inicio de este nuevo curso en la palabra “llamados”. “Para insistir” en esta programación pastoral en el hecho de “que nuestra vida es vocación, que hemos recibido un don, el don de la vida, el don de la fe y que estamos llamados a hacer de ese don comunión y entrega, comunión y misión”.

Monseñor Argüello apela a la transversalidad en la “pastoral de la llamada”, “en todas nuestras acciones y encuentros” y pide “llamar personalmente y cuidar a los que han respondido en las diversas vocaciones con el acompañamiento y la formación”. Un ámbito en el que “el Servicio de Pastoral Vocacional de la Diócesis ha de ayudarnos con algunas propuestas y convocatorias”. El prelado subraya, además, la importancia “de la escucha, el acompañamiento y el discernimiento” y aboga por “potenciar esta pastoral de la escucha, ofreciendo formación, recursos, instrumentos, pero, sobre todo, queriendo cultivar esta actitud entre nosotros, especialmente en los sacerdotes, curas de almas, también en los catequistas o en cualquier otro ministerio que suponga el acompañamiento de grupos para ayudar a iniciarse en la fe, a crecer en ella como pueblo de Dios y a discernir la vocación en la que hemos sido llamados”, además de “seguir potenciando el Itinerario de preparación al matrimonio” y “ofrecer la Acción Católica como escuela de formación inicial y permanente en la vocación laical”.

“Pueblo entre los pueblos”

Consciente de que “la Iglesia es hoy un pueblo entre los pueblos”, sitúa a la Iglesia vallisoletana ante “la pregunta de esta hora: ¿cómo hacer nuevos cristianos?”. “La edificación de este pueblo”, afirma, “significa convocar a formar parte del mismo y, luego, ayudar a que estos que son convocados sean iniciados en la vida cristiana. “Edificar un pueblo”, prosigue, “significa que estos que han sido convocados e iniciados en la vida cristiana se congreguen cada Domingo en torno a la Eucaristía”. “Así”, sentencia, “vamos tomando conciencia de que somos un pueblo, el pueblo del Domingo que celebra la Pascua y anticipa la plenitud de esta Pascua en la segunda venida de Jesucristo.

En esa línea de promover la celebración del Domingo, el Arzobispo anima la promoción de “comunidades de oración, formación, discernimiento y misión que hagan visible a este pueblo y sean ministerio que edifica el Pueblo de Dios”. Como “primera realidad de esta vida comunitaria” sitúa “el Consejo de Pastoral Parroquial”, al tiempo que advierte que edificar este pueblo santo de Dios pide de nosotros también seguir cultivando lo que la Iglesia nos propone en este tiempo de comunión misionera, sabernos sínodo, pueblo que camina por las mismas huellas de quien es el Camino, la Verdad y la Vida. La aplicación del Documento Final del Sínodo y la Asamblea de la Iglesia en Castilla”, que se celebra en mayo de 2026, “pueden ayudarnos a discernir sobre la conversión pastoral, el estilo de comunión misionera que hemos de cultivar presbíteros, laicos y consagrados en responsabilidad diferenciada y la revisión de las estructuras pastorales”. Apela, además, el prelado a que “los Consejos de Pastoral, Parroquial y Arciprestal, sean ese germen que edifica el pueblo de Dios, sean signo visible y disciernan lo que quiere el Señor de nosotros en esta hora”. Y anuncia que “a partir de” estos consejos “constituiremos el Consejo de Pastoral Diocesano”. También anuncia que la visita pastoral se realizará este curso a los arciprestazgos del Centro de la ciudad y Tierra de Campos. Unas visitas que, según el Arzobispo, “ayudan a tomar conciencia de nuestro ser eclesial”.

Vocación común: la santidad

En la programación pastoral, el Arzobispo remarca que “nuestra vocación común es la santidad. “Y este ejercicio de edificar un pueblo santo”, puntualiza, “no le realizamos desde nuestras solas fuerzas, sino desde la vida en el Espíritu santificador”. “Al realizar este ejercicio”, afirma, “nos santificamos”.

Según monseñor Argüello, “edificar un pueblo santo significa abrirnos todos a la acción del Espíritu Santo y hacer de la santidad una clave para abordar las diversas situaciones, porque para los que aman a Dios todo les sirve para el bien” y “va a ayudarnos a vivir este año en la perspectiva de la santidad la celebración, en 2026, del tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo”. Ante el anunciado Año Jubilar de la Santidad, remarca el Arzobispo que “Santo Toribio es un testimonio de alguien que edifica el pueblo santo de Dios y, haciéndolo, se santifica”. “Que este modelo de santidad”, concluye y exhorta en la programación pastoral, “nos ayude en el año que comenzamos”.

Presentación de la programación pastoral

La programación pastoral de la Archidiócesis de Valladolid para el curso 2025-2026 será presentada el próximo sábado, 20 de septiembre, a partir de las 10:30 horas en la Parroquia de San Agustín, que regentan los Padres Agustinos en el Paseo de Filipinos, número 7, de la ciudad de Valladolid.

A esta presentación, el Arzobispo ha convocado "especialmente" a los miembros de los Consejos Pastorales, tanto Parroquiales como Arciprestales.