Archidiócesis de Valladolid

Familias y jóvenes vallisoletanos regresan de un “inolvidable” fin de semana con el Papa León XIV en Madrid: “Ha sido emocionante”

8 de junio de 2026


“Muchas gracias por todo, mi hija ha vivido una experiencia única que confirma su fe”. Este mensaje, escrito por una madre en agradecimiento a la peregrinación organizada por la Delegación de Pastoral Juvenil de la Archidiócesis de Valladolid para ver y escuchar al Papa en Madrid, primera parada del viaje apostólico de Su Santidad a España, resume bien el sentir generalizado de los miles de vallisoletanos que a lo largo del fin de semana se desplazaron a la capital para participar en la vigilia con jóvenes y en la Santa Misa que presidió León XIV coincidiendo con la Solemnidad del Corpus Christi. Resume bien un sentimiento, pero también certifica que uno de los principales objetivos que han traído al Papa a España se está cumpliendo: confirmarnos en la fe.

La experiencia de poder ver y escuchar al Papa ha sido “inolvidable”, coinciden muchos al tratar de buscar una sola palabra con la que definir dos días de encuentro, amor fraterno, escucha activa y, por encima de todo, comunión.

En el tren charter fletado por Renfe para facilitar el desplazamiento de la Pastoral Juvenil vallisoletana, de regreso de Madrid a Valladolid este domingo, Cristina Bachiller, una de los cuatro jóvenes vallisoletanos que vivieron “emocionados” la vigilia del sábado en la parte más cercana al escenario, junto a una gran cruz, mostraba a otros peregrinos la acreditación que lo certifica. Tuvo que sacarla de la mochila ante la insistencia de algunos de sus compañeros de vagón que querían verla, como si necesitaran una prueba física para terminar de dar crédito a que algo así pudiese haber ocurrido.

Un Papa “conmovido”

Cristina pudo ver “directamente” con sus ojos a León XIV durante su intervención ante los cientos de miles de jóvenes que abarrotaron la Plaza de Lima y sus aledaños. Percibió en él a “una persona súper entrañable” y lo sintió “conmovido”. “Yo creo que por la acogida que tuvo”, sostiene, recordando el paso del papamóvil, saludando a cientos de miles de jóvenes y también a familias, muchas de ellas también jóvenes y presentándoles a sus hijos para que el Santo Padre los bendijera.

A Cristina le gustó “mucho” cuando el Papa invitó a los jóvenes a ser “chispa de una humanidad nueva ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira”. Y como cofrade, también las constantes referencias a lo largo de este fin de semana a la religiosidad popular. “Las solemnes procesiones de este día”, dijo el Santo Padre durante su homilía del domingo, “han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español y, todavía hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este país también a través de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos. No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros, que se hace pan para nuestra hambre de vida y visita los rincones de nuestro corazón y de nuestra historia, también los más oscuros”. Y añadiría después una encomienda “para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”.

Reafirmar la vocación

En esa Misa en la Plaza de Cibeles, calificada ya como “histórica” por haber podido congregar a alrededor de un millón y medio de fieles, ayudó a distribuir la Sagrada Comunión un seminarista vallisoletano, Francisco Marcos, que viajó también a Madrid junto a la Delegación de Pastoral Juvenil. En ese mismo tren de regreso a Valladolid aún llevaba al cuello la gran cruz de madera que les facilitó la organización como identificación.

Para él fue “emocionante poder realizar de una manera extraordinaria aquello que por mi vocación estoy llamado a hacer de forma ordinaria”. Y hablando de vocación, aún resuenan con fuerza en él las palabras pronunciadas por León XIV durante la vigilia con jóvenes: “¡No tengáis miedo jamás de pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa o a otros servicios en la Iglesia!”. Aquellas palabras de la vigilia y su asistencia en una Misa que vivió “como un servicio”, le han ayudado a “reafirmar la vocación a la que he sido llamado”. En su caso, el sacerdocio.

Los peregrinos que se desplazaron con la Delegación de Pastoral Juvenil llegaron el sábado a Madrid. Una primera parada frente a la Nunciatura Apostólica les permitió ver una primera vez al Papa León XIV, aunque llegando en coche y no en papamóvil, y también al Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal española, monseñor Luis Argüello, quien no dudó en acercarse a saludar a los peregrinos vallisoletanos congregados a las puertas de la Nunciatura.

El prelado vallisoletano se hizo también presente en la estación de tren de Chamartín para saludar, de nuevo, a los peregrinos vallisoletanos y compartir con ellos la emoción de las primeras horas de León XIV en España. “Es un detalle”, compartían los peregrinos, sabiendo que formando parte del séquito papal, monseñor Argüello, que había concelebrado por la mañana en Cibeles junto al Papa y participado en la procesión con el Santísimo Sacramento, apenas disponía de unas pocas horas de descanso antes de retomar esa misma tarde su agenda.

Mención a Santo Toribio de Mogrovejo

Los vallisoletanos presentes en Madrid vivieron un momento de especial comunión con el Papa cuando éste citó a Santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Mayorga, al ser preguntado por los jóvenes, durante la vigilia, por “otros santos —además, por supuesto, de San Agustín— y otros referentes le han ayudado en su crecimiento como cristiano”. Citó, entonces, a “otro compañero de camino”. Y al escucharle nombrar a Santo Toribio de Mogrovejo, entre la multitud se oyó el clamor de los vallisoletanos presentes en Plaza de Lima. De él explicó que “fue misionero en Perú, donde se dedicó con gran celo a la evangelización, estudiando las lenguas locales”. “Santo Toribio”, prosiguió el Santo Padre, “unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época”. “Por eso”, firmó, “para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo”.

Tras la vigilia, algunos de los peregrinos que viajaron con la Delegación de Pastoral Juvenil fueron acogidos por la Parroquia Nuestra Señora de Europa. Otros optaron por pasar la noche al raso hasta reencontrarse en los accesos con otros vallisoletanos para celebrar juntos la Eucaristía del domingo.

El paso del Papa León XIV por Madrid ha dejado huella en los vallisoletanos. Pero también la Iglesia de Valladolid en esa parroquia madrileña, convertida por una noche en refugio. Precisamente, desde allí reconocen en otro mensaje llegado a la Pastoral Juvenil vallisoletana que “recordaremos siempre a esa niña que llegó caminando desde la vigilia llevando a buen ritmo a su familia y que, al verla salir por la mañana, no tenía rastro de fatiga y se le notaba la ilusión de vivir una gran aventura en el seguimiento de Jesús”.