Archidiócesis de Valladolid
Gratitud, comunión y algún consejo en la celebración por los 70, 60, 50 y 25 años de sacerdocio de ocho presbíteros en Valladolid
11 de mayo de 2026
La Archidiócesis de Valladolid ha homenajeado este lunes 11 de mayo, por San Juan de Ávila, patrón del clero secular español, en un acto que ha congregado a un centenar de sacerdotes en el recién reformado salón de actos del Seminario Diocesano a ocho presbíteros que este 2026 cumplen o han cumplido ya sus bodas de titanio, diamante, oro y plata sacerdotales. Es decir, el 70, 60, 50 y 25 aniversario, respectivamente, de su ordenación presbiteral.
Daniel Pérez, Mateo Marcos, Jesús Villace, Santiago Díez y Francisco Javier Vidal han recibido el cariño y el aplauso de sus hermanos en el presbiterio y el abrazo del Arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, quien les ha agradecido su “servicio” y su “ser”, así como su perseverancia en “un anuncio de esperanza” pese a las “peripecias” que cada uno de ellos ha experimentado o aún experimenta en el ejercicio de su vocación sacerdotal.
Todos ellos han recibido, además, un obsequio en una jornada en la que el delegado del Clero, Alfredo Velasco, ha querido también tener presentes a Francisco Javier Guridi (OFM), Santiago Milán y Juan José Calvo, quienes, pese a no haber podido acudir a este acto por diversas razones, han sido igualmente homenajeados.
En su 60 aniversario como presbítero, Jesús Villace, ya jubilado, aunque continúe colaborando en la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián, sentado junto a Mateo Marcos, quien cumple también sus bodas de diamante, ha querido “agradecer” la “presencia” de gran parte del clero vallisoletano en esta jornada en la que ha tenido también un “recuerdo” con otros compañeros de promoción, ya fallecidos.
Por su parte, Marcos, notario mayor del Arzobispado vallisoletano, canónigo de la Catedral y confesor habitual de la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa, ha querido remarcar las tres cuestiones, a su juicio, de mayor importancia en la vida del presbítero: “cuidar la oración”, “cuidar mucho el esfuerzo de cada día" —“aún hoy, yo me hago esa pregunta cada día”, ha compartido: “¿Me he esforzado en tratar a la gente bien?” — y, por último, “vivir la esperanza y tener paz”.
Francisco Javier Vidal, que cumple sus bodas de plata como párroco de La Seca, Serrada, Valdestillas y Villanueva de Duero, ha remarcado la “disponibilidad” del sacerdote como “un signo de los tiempos”. Y, al tiempo que ha dado “gracias a Dios” por estos 25 años, ha compartido su deseo de “que el Señor nos ayude a responder al mundo de hoy”.
Daniel Pérez, ordenado presbítero mucho antes de que comenzara a hablarse de “sinodalidad”, ha apelado durante la celebración de sus bodas de titanio, precisamente, a la unidad y a la amistad entre sacerdotes en el ejercicio de un ministerio que ha calificado de “extraordinario”.
Memoria agradecida también en el caso de Santiago Díez, quien en el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal no ha podido por menos que traer al salón de actos del Seminario Diocesano el nombre de Pepe Heras, fallecido en 2025. Como él, el que fuera párroco de Santiago Apóstol y El Salvador también habría celebrado este 2026 el 50 aniversario de su ordenación. “Vivía esto (la cercanía de sus bodas de oro sacerdotales)”, ha compartido Díez, “con mucha ilusión y mucha intensidad”. “Al año que viene nos toca”, ha recordado que repetía Heras este sacerdote jubilado, pero “disponible” también para lo que pueda pedir de él la Archidiócesis vallisoletana.

La importancia del Seminario y la parroquia
Esta jornada festiva, de acción de gracias y encuentro ha comenzado con el rezo de la Hora Intermedia y una mesa redonda, moderada por José Ramón Peláez, miembro de la Delegación del Clero, en la que cuatro generaciones de presbíteros y un seminarista han compartido algunas claves para entender su despertar vocacional y su vida como vocación.
Si “servicio” ha sido una palabra que ha resonado con fuerza durante el testimonio de Jesús Cartón y Antonio Verdugo, el Seminario y la Parroquia, esta última entendida “como comunidad activa”, marcaron el camino de Jesús Manuel Nieto y David Prieto hacia el sacerdocio. Ese último, por cierto, ha reconocido también como parte de su despertar vocacional el “ejemplo” de una familia “integrada” en esa misma parroquia, así como “la gran labor” hecha por uno de los homenajeados hoy, Jesús Villace.
Asistiendo al testimonio de estos cuatro presbíteros, el seminarista Nicolas Horea, quien recientemente era admitido a Órdenes, ha querido cerrar la mesa redonda remarcando una palabra: “esperanza”.
Monseñor Argüello: “Alzad la mirada”
Durante la celebración de la Eucaristía, en la capilla del Seminario Diocesano, el Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha asegurando que “formamos parte de una historia estupenda” y que “vivimos un momento singular para seguir anunciando el Evangelio y seguir respondiendo a la llamada a la santidad”. Un guiño, este último, al Año Jubilar de la Santidad que está celebrando este 2026 la Archidiócesis vallisoletana con motivo del centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Mayorga.
Precisamente, “desde la Ermita (de Santo Toribio de Mogrovejo)”, ha afirmado monseñor Luis Argüello, “somos convocados a la santidad en el ejercicio itinerante del ministerio apostólico”. “Nuestro ministerio”, ha remarcado el prelado vallisoletano, “es itinerante”. “Y la Iglesia”, ha añadido, “no se agota en la parroquia”.
A sus hermanos presbíteros les ha invitado a ofrecerse “el perdón” ante los “tropiezos” en el ejercicio del ministerio ordenado; a cuidar los “pequeños gestos, que hablan de la fidelidad a los grandes asuntos”; a la “acogida”, a “romper horarios”, a “salir de la zona de confort”; así como a leer el testimonio de los sacerdotes homenajeados este 2026 en una clave que haga “caer en la cuenta de una misma vocación en circunstancias bien cambiantes”. Circunstancias que hoy llaman “a hacer una teología de la geografía pastoral por lo que suponen las urbanizaciones y la llegada de gentes de otros lugares”.
En este sentido, monseñor Argüello ha invitado al presbiterio vallisoletano a ver la anunciada Asamblea Diocesana, que se celebrará a lo largo del próximo curso pastoral, como una “oportunidad”.
Por último, ante la inminente visita del Papa León XIV a España, ha hecho suyo el lema de este viaje apostólico —‘Alzad la mirada’— porque “cuando alzamos la mirada, descubrimos que es él (el Señor) quien nos mira y que su mirada es amor”.