Archidiócesis de Valladolid

La Archidiócesis de Valladolid abre en Mayorga, tierra natal de Santo Toribio de Mogrovejo, el Año Jubilar de la Santidad

3 de enero de 2026


Con la procesión para llevar una reliquia —el hueso de una pierna— de Santo Toribio de Mogrovejo desde la Iglesia Parroquial de Mayorga hasta la Ermita que lleva su nombre, dándole así desde su apertura un sentido de peregrinación a este año de gracia, abrió la Archidiócesis de Valladolid el pasado 3 de enero el Año Jubilar de la Santidad, concedido por La Santa Sede al conjunto de la Archidiócesis vallisoletana, a iniciativa de Mayorga, tierra natal del Santo, con motivo del tercer centenario de su canonización.

Precisamente, peregrinar a esta Ermita, que es en 2026 templo jubilar, es una de las condiciones para obtener la indulgencia plenaria para uno mismo o en sufragio por las almas del purgatorio, según se establece en el Decreto firmado por el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, con ocasión de este Año Jubilar de la Santidad y en el que exhorta “vivamente” a "todos los fieles y, de modo particular, a los presbíteros a acoger este Año Santo como un tiempo propicio de renovación espiritual". Decreto que fue leído públicamente por primera vez por el arcipreste de Campos —al que pertenece Mayorga—, el presbítero diocesano Alberto Rodríguez Cillero, en la Iglesia Parroquial de El Salvador instantes antes de iniciarse la procesión por las calles de Mayorga.

Al llegar a la Ermita, casa natal de Santo Toribio de Mogrovejo, y cruz alzada en mano, el prelado vallisoletano, auxiliado por el párroco de la localidad, Jesús Manuel Nieto, abrió las puertas de este templo jubilar en el que todos los sábados de 2026, a las seis de la tarde, se celebrará la Misa del Peregrino.

Un Año Jubilar y una "misión" para Mayorga

En su homilía durante la Solemne Misa de apertura, que fue retransmitida en directo a través del canal de YouTube de la Delegación de Medios de Comunicación Social, monseñor Argüello señaló que con el Santo mayorgano en el recuerdo “en este Año Jubilar queremos proponernos el sueño de la santidad”.

“Entre nosotros”, reflexionó el Arzobispo de Valladolid, “ha dominado a veces el deseo de ser héroes”. Unos héroes que “han sido protagonistas de relatos, libros, películas, series…” y que “expresan un deseo de entrega de la vida en función de una causa que depende de la época, del tiempo, que depende de la comprensión moral de cada momento”. Héroes que están relacionados con “conseguir el triunfo, a veces, con atajos”. “En medio de todo esto”, prosiguió monseñor Argüello, “nosotros queremos imponernos la santidad que, de alguna manera, dialoga con esos deseos del corazón, los deseos de triunfo, de vida lograda, de egoísmo, pero con una característica distinta”. Y es que esa santidad “supone caer en la cuenta de que participamos de la vida de Dios”, sentenció el Arzobispo.

En este punto, puso como ejemplo de “entrega de la vida”, de “servicio”, “compasión”, “acción apostólica incansable” y “caridad vivida hasta las últimas consecuencias” a Santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Tierra de Campos, segundo Arzobispo de Lima y gran evangelizador de América y organizador de la Iglesia en Perú entre los siglos XVI y XVII. “Es un buen modelo”, aseveró el Arzobispo, encomendando a los mayorganos la misión de ser “acogedores” con los peregrinos que recalen en su localidad durante este Año Jubilar: “Que unos y otros nos ayudemos a acrecentar en todos el deseo de ser santos, el deseo de ser una comunidad acogedora, hospitalaria y que está dispuesta a salir de sí. “Porque si Santo Toribio nos da ejemplo de algo”, afirmó el prelado, “es de esta capacidad de salir, de estar dispuesto a ir a otros lugares para ser testimonio de la presencia de Jesús en sus vidas”.

“Así que, amigos”, exhortó monseñor Argüello, “que este Año Santo sea la oportunidad de que Santo Toribio y Mayorga sean conocidos, de que nuestra Tierra de Campos sea también un motivo no solo de conocimiento, sino de poder vivir en tantos y tantos de nuestros pueblos en los que ya habitan muy pocas personas una ocasión de agradecimiento a nuestras raíces y de esperanza a lo que puede hacer el trabajo de comunión, de colaboración de unos con otros. Que desde esta zona Norte de nuestra Diócesis nos ayudéis a todos en este momento tan singular de la historia a dar también una respuesta adecuada, una respuesta de vida cristiana, de fraternidad, de santidad”.

La Misa de apertura del Año Jubilar de la Santidad llenó de fieles de Mayorga y de muchos procedentes de otros puntos de la Archidiócesis de Valladolid la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, que congregó a autoridades civiles y eclesiásticas, sacerdotes del Arciprestazgo de Campos, hermandades y cofradías de Mayorga y, por supuesto, a miembros de la Congregación de Santo Toribio. Incluso, las monjas Dominicas que se vieron obligadas a dejar hace un año su monasterio en la localidad por falta de vocaciones a la vida consagrada regresaron por un día a la que fue su casa durante más de seis siglos. Esa sí “sería una noticia para el Año Jubilar”, deseó el Arzobispo de Valladolid al darles la bienvenida a la celebración, “que el Monasterio de San Pedro Mártir pudiera volver a ser habitado por una comunidad”.

Hasta el 10 de diciembre

Tras la Solemne Misa de apertura, fue descubierta la lona con el cartel que desde la Iglesia Parroquial de El Salvador anuncia Mayorga que está viviendo un Año Jubilar de la Santidad que se extenderá hasta el 10 de diciembre de 2026, fecha en que la Archidiócesis de Valladolid conmemorará el tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.