Archidiócesis de Valladolid

La Archidiócesis responde a la llamada del Arzobispo con una buena acogida a la consulta previa ante la próxima Asamblea Diocesana

24 de abril de 2026


¿Cuál es nuestra participación en la vida eclesial? ¿Con quién estamos caminando? ¿Cuáles son nuestros anhelos? No se trata de simples preguntas, sino del alma de la consulta previa a la próxima Asamblea Diocesana convocada para el próximo curso pastoral por el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello. Con vistas a esta convocatoria, se ha iniciado una fase de consulta a través de un cuestionario distribuido el pasado 19 de abril en parroquias y templos no parroquiales, totalmente anónimo, que podrá entregarse los próximos domingos 26 de abril y 3 de mayo.

Para conocer de cerca el impacto de este primer paso pastoral, hemos pulsado la opinión de los responsables en los distintos arciprestazgos —urbanos y rurales— que componen la Archidiócesis vallisoletana.

Diagnóstico compartido en la capital

La consulta previa a la Asamblea Diocesana ha comenzado con fuerza en el Arciprestazgo Este de Valladolid. Según explica su arcipreste, Miguel Ángel Vicente, la iniciativa del Arzobispo ha sido acogida con “cordialidad” y ha requerido de una explicación previa. “Ha habido que explicar que era una primera aproximación a nuestra realidad con vistas a la Asamblea del curso que viene”, señala Vicente, recordando que esta iniciativa responde a las conclusiones del Sínodo, que invitan a que las comunidades “se encuentren y se conozcan mejor”.

A pesar de la buena acogida general, el proceso no ha estado exento de retos, especialmente para los sacerdotes. Según explica el arcipreste, algunos párrocos encontraron dificultades iniciales a la hora de presentar el cuestionario para que “las personas mayores pudieran comprenderlo bien”. Sin embargo, los obstáculos se han superado gracias a la colaboración de la comunidad. “Las dificultades se han ido solventando con voluntarios y catequistas que han acompañado y explicado el cuestionario a las personas”.

En esta zona de la ciudad se han distribuido 5.000 cuestionarios entre las 16 parroquias y los templos no parroquiales del arciprestazgo. De cara al futuro, Miguel Ángel Vicente valora positivamente este diagnóstico y reconoce que se trata de un “primer acercamiento” y que “tendrá que haber otros ámbitos donde podamos escucharnos y explicarnos más”. No obstante, como primer contacto, asegura que el cuestionario “puede servir para saber más o menos cuántos somos, cuál es nuestra disposición, qué echamos de menos y qué valoramos más”.

Por su parte, el responsable del Arciprestazgo Oeste, Juan Carlos Fraile, —que abarca desde La Victoria hasta municipios como Simancas, Arroyo de la Encomienda y Zaratán—, también valora positivamente este proceso. "Por la consulta que he hecho con los sacerdotes de la zona, fue normal, se acogió bien y después ya ha variado de unas parroquias a otras", explica el arcipreste. Mientras que en algunos templos los fieles completaron y entregaron el documento en el mismo momento, en otros "la mayoría se lo han llevado a casa".

En puntos específicos como la parroquia de Arroyo, se ha entregado aproximadamente el 25% de las encuestas. En el conjunto de la zona, la cifra de cuestionarios distribuidos asciende a unos 7.000. Más allá de los números, Fraile confía en que esta consulta ofrezca una hoja de ruta para la vida eclesial en Valladolid. "Creo que va a ser interesante que veamos algunas cosas que puedan darnos alguna pista", señala.

La consulta diocesana ha superado todas las expectativas en el Arciprestazgo Sur de Valladolid. Según su responsable, Alfredo Velasco, el interés de los fieles por participar en este proceso previo a la Asamblea Diocesana estuvo presente desde primera hora de la jornada con un incesante goteo de personas interesadas. Entre las doce parroquias que forman el arciprestazgo "se repartieron unos 5.000 cuestionarios y nos hemos quedado cortos". De hecho, en algunos templos, como el de la Inmaculada, tuvieron que realizar copias tras agotar las 700 unidades asignadas.

La iniciativa no solo ha tenido una buena acogida entre los laicos, sino también entre los presbíteros de la zona. Velasco subraya que para los sacerdotes este proceso es fundamental, ya que funciona como una herramienta de diagnóstico para conocer mejor el perfil de la comunidad. "Es una forma de hacernos un chequeo para ver cómo estamos, cuáles son los retos que tenemos que ver y hacia dónde tenemos que caminar", afirma, convencido de que este paso es una oportunidad para reforzar la implicación de los fieles con la Iglesia de Valladolid.

El proceso de escucha de la Iglesia en Valladolid completa su recorrido por la capital en el Arciprestazgo Centro, donde se han repartido un total de 14.000 ejemplares del cuestionario, 6.400 destinados a parroquias y 7.600 a templos no parroquiales. Tras una buena acogida, Javier Carlos Gómez, responsable de este distrito eclesial, señala que ahora se encuentran "en ese periodo de espera a ver cuántos se devuelven".

Dada la demografía de esta zona de la ciudad, con una población más envejecida, Gómez cree que los resultados podrían reflejar demandas muy específicas que vayan dirigidas a "estar atendidos en el culto o en horas de que los templos estén abiertos". No obstante, se muestra prudente hasta que el análisis de los datos sea definitivo. "Hasta que no se tengan las respuestas, no sabemos qué es lo que ellos echan en falta". Eso sí, entiende que esta consulta es una oportunidad clave para romper con la rutina, ya que "muchas veces decimos que estamos haciendo lo mismo de siempre y estamos llegando a los mismos de siempre".

El objetivo final de este proceso es encontrar nuevas vías para fortalecer la comunidad y ampliar su alcance. Por ello, el arcipreste espera que “tengamos un porcentaje significativo” de encuestas recibidas y así, ser conscientes “de qué otras cosas podemos hacer que nos ayuden a mantener a los que ya están y atraer a algunos más, y hacer también algunas cuestiones distintas", sentencia Gómez.

El “sustrato” de la Iglesia en la zona rural

Desde la ciudad ponemos rumbo al mundo rural, concretamente al Arciprestazgo de Campos, la zona más extensa pero también la más despoblada de la Archidiócesis vallisoletana. Su arcipreste, Alberto Rodríguez, confirma que, pese a las dificultades logísticas y demográficas, se han distribuido “un poquito menos de 4.000 encuestas a lo largo de 87 municipios”, entre los que existen algunos que cuentan con 30 personas censadas.

A pesar de la despoblación y el envejecimiento de la población, la acogida ha sido “muy buena” y los fieles, subraya Rodríguez, han participado con el deseo de que este proceso “pueda servir para el bien de la Iglesia”. Para el responsable de la zona de Campos, este sondeo es el cimiento necesario para la Asamblea Diocesana convocada para el próximo curso, evitando que las decisiones se tomen de forma aislada. "Si nosotros tenemos ya respuesta del pueblo de Dios, que nos da indicaciones, un poquito la orientación y el sentido que pueda llevar, podrá ser una asamblea útil para todos y no simplemente algo impuesto que se genera en un despacho y luego puede no llegar a la vida de nadie”, afirma con rotundidad. Según el arcipreste, esto sería poner el "sustrato necesario" para que la Asamblea tenga una utilidad tanto teórica como práctica.

Aunque es consciente de que el deseo generalizado es que hubiera "un cura en cada pueblo y misa todos los domingos", Rodríguez espera que los resultados den pistas reales sobre cómo colaborar con los recursos actuales. "A veces da vergüenza decirlo de viva voz, pero esto puede ser un medio” para ver cómo construir la Iglesia juntos, que es “obra de todos".

Esta ronda de valoraciones sobre este proceso finaliza con el análisis del Arciprestazgo de Medina, que aglutina 62 municipios. Su responsable, Juan Molina, reconoce que, aunque la participación ha sido notable, el sentimiento no ha sido uniforme. "Se ha recibido con espíritu de obediencia ante una propuesta que nos ha hecho el obispo", explica el arcipreste, matizando que han existido dudas razonables sobre su utilidad, "si va a ser efectiva esta encuesta, si va a servir para algo concreto". Incluso, explica que “alguno, a lo mejor, sentía” este sondeo como un “enjuiciamiento” de si la gente participa o “si se hacen o no cosas” en las distintas comunidades.

Uno de los puntos más destacados por el arcipreste ha sido la dificultad de algunos fieles para interpretar el cuestionario, a pesar de que se trataba de un formato sencillo. Molina, que atiende cinco pueblos, optó por realizar la encuesta durante la Eucaristía, leyendo y explicando las preguntas. A pesar de este acompañamiento, ha detectado ciertas “contradicciones” en las respuestas de los cuestionarios ya entregados. "Alguna persona decía que se confiesa habitualmente, pero luego, en la pregunta de qué echa en falta, decía: confesiones". Para el responsable de Medina, esta confusión es, en sí misma, un dato relevante que debería ser trabajado en la futura Asamblea Diocesana.

Pese a los matices, el balance final es optimista. En el Arciprestazgo de Medina se han distribuido 3.000 cuestionarios, una cifra que avala el interés por participar y que refleja, afirma Molina, "lo bonito de esta encuesta de tomar el pulso a la participación en la Eucaristía dominical y ver cosas que podemos hacer juntos de cara a esa Asamblea".

El arcipreste subraya que esta consulta es una "primera experiencia" positiva para fortalecer la unión entre sacerdotes, religiosos y laicos en la Archidiócesis con la invitación a "caminar juntos, participar juntos e implicarnos todos", vinculando así este proceso con la vivencia del Sínodo.