Archidiócesis de Valladolid
La Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid se hermana con la Basílica de Guadalupe de México
20 de enero de 2026
La Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid se ha hermanado con la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de México para promover y divulgar el conocimiento y el culto de las devociones del Sagrado Corazón de Jesús, profundamente arraigada en la Archidiócesis de Valladolid, y a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México.
Este hermanamiento, enmarcado en la Novena Intercontinental Guadalupana que se está celebrando como preparación para el 500 aniversario en el año 2031 de las apariciones al indio San Juan Diego, se ha formalizado por medio de un acuerdo firmado por el rector de la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa y vicario general de la Archidiócesis de Valladolid, Jesús Fernández Lubiano, y el Arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes.
Por este acuerdo, que estrecha vínculos entre los fieles de uno y otro lado del Atlántico, el templo mexicano se compromete a celebrar cada año la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y, por su parte, el templo vallisoletano a celebrar con solemnidad la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Además, en uno y otro templo se rezará por el pueblo hermano de España y de México, respectivamente.
Ambas archidiócesis han expresado su “ardiente deseo” de que este hermanamiento entre la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid y la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de México “fortalezca los lazos fraternos que siempre han unido a nuestros pueblos” para “mayor gloria de Dios y la salvación de las almas”.
Un viaje de dos días
Este hermanamiento es uno de los frutos del viaje que el Arzobispo primado de México ha realizado los días 18 y 19 de enero a la Archidiócesis de Valladolid junto a su Obispo auxiliar, el vallisoletano monseñor Francisco Javier Acero, quien firmó como testigo de honor en el acuerdo de hermanamiento junto al Obispo emérito de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, quien reside actualmente en Valladolid.
La firma se llevó a cabo en la sacristía de la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa el 18 de enero, tras la celebración de la Eucaristía. Posteriormente, el cardenal Aguiar mantuvo un encuentro con fieles mexicanos y de otros países de Hispanoamérica que viven su fe en la Iglesia vallisoletana.
Durante esta visita, en la que la comitiva mexicana estuvo acompañada en distintos momentos por el Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, también se celebró el lunes 19, en el Centro Diocesano de Espiritualidad, una reunión de la Comisión Isabel la Católica — que trabaja desde la Archidiócesis de Valladolid en favor de la causa para la canonización de la reina Isabel I de Castilla— a la que asistieron, además del prelado vallisoletano, el cardenal Aguiar y monseñor Acero, así como el director responsable de la Comisión, el sacerdote José Luis Rubio Willen.
Monseñor Argüello ejerció también de anfitrión durante la visita del cardenal Aguiar a la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias y la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. En esta última, hasta el mes de marzo, permanece abierta la exposición ‘Reliquias y Relicarios’. Y en ella celebró también su primera misa el beato Bernardo Francisco de Hoyos, quien recibió la Gran Promesa —“Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”— en lo que es hoy la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa —entonces, Colegio de San Ambrosio— y desde donde impulsó el culto y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús por toda España, América y Filipinas.
México y Valladolid, unidos por la fe católica
Cada 12 de diciembre, en la Basílica-Santuario Nacional de la Gran Promesa se celebra la festividad de la Virgen de Guadalupe. Esta celebración, organizada por la Delegación de Migraciones de la Archidiócesis vallisoletana, congrega a un gran número de fieles hispanoamericanos afincados en Valladolid.
En este templo, en una de las capillas laterales, fue entronizada en el año 1951 una imagen de la Virgen de Guadalupe traída directamente desde México.