Delegación de Liturgia

La Delegación de Liturgia impulsa un plan de formación para los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión

15 de mayo de 2026


Coincidiendo con el mes de mayo, marcado por las Primeras Comuniones, la Delegación de Liturgia de la Archidiócesis de Valladolid pone en marcha este sábado 16 de mayo, de 11:00 a 13:30 h. en el Seminario Diocesano, el primer curso para Ministros Extraordinarios de la Comunión. ¿Qué hay detrás del gesto de distribuir la comunión o de la emoción de un niño que se acerca por primera vez al altar? La clave, sin duda, está en “mantener una formación continua” de los laicos que colaboran con sus párrocos. "Necesitan también, como todos, ir formándose, ir recordando temas, ir profundizando en lo que significa lo que hacemos, para que no sea simplemente un ritualismo vacío de cosas, sino que tenga sentido"

Este primer curso responde al deseo del nuevo delegado diocesano de Liturgia, Juan Molina —nombrado el pasado mes de diciembre—, de conocer a quienes ya realizan este servicio en las parroquias. Su propósito es establecer un calendario formal de encuentros trimestrales para el próximo curso. Asimismo, la iniciativa tiene un objetivo central: recordar que la distribución del pan eucarístico debe sustentarse en una sólida base espiritual y teológica.

Uno de los puntos en los que Molina hace especial hincapié es en la correcta denominación de este servicio. El laico es un ministro "extraordinario" que colabora en momentos específicos o de necesidad, como grandes afluencias de fieles o la visita a enfermos. "El ministro ordinario es el obispo, el presbítero y el diácono", aclara, subrayando que no existe el cargo de "ministro de la Eucaristía", pues la Eucaristía, insiste, “solamente tiene un ministro ordinario, que es el presbítero”, aclara.

Alimento vital para la fe

La misma emoción que vive un niño al acercarse por primera vez a la Eucaristía es la que debe guiar, desde la responsabilidad, la tarea de los ministros encargados de distribuirla. Precisamente, sobre la celebración de las Primeras Comuniones de los niños, Juan Molina advierte que, aunque es necesario adaptar el lenguaje y fomentar la participación, la esencia del rito no debe alterarse. "No existe propiamente la misa de niños. Es decir, la misa es la misa", afirma con rotundidad, añadiendo que "no quiere decir que, porque sea una misa de niños, se nos permita hacer cosas que no son propias de la misa".

El reto pastoral, según el delegado, es que el niño entienda que la Comunión no es un premio, sino un alimento vital para la fe, "igual que necesitamos del alimento para vivir en esta tierra"; la idea es que también "necesitamos de ese alimento que es la Eucaristía para que no se enferme o se muera nuestra fe". Por ello, subraya que enseñarles desde pequeños a “desear” y “buscar” este sustento espiritual es, sin duda, “una cosa buena”.

Bajo esta premisa, Molina hace un llamamiento a los padres para que miren más allá del traje y el banquete. Propone un "reset mental" para que las familias sean las primeras en valorar el Sacramento de la Comunión, ya que está convencido de que una catequesis sin padres no es “ni operativa ni buena”. Insiste en que la catequesis no tiene que ir únicamente orientada a los niños; hay que incluir a la familia, porque “es un pack”. "Los niños son niños y van a hacer lo que los padres les inviten a hacer, lo que los padres valoren", explica.

El reto de los niños no bautizados

Cuidar el sentido de la Eucaristía es el hilo conductor entre la preparación de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión y las celebraciones de las Primeras Comuniones de los niños. En este escenario surge una realidad cada vez más frecuente en las parroquias: el caso de niños no bautizados que, llegado el momento, expresan por iniciativa propia el deseo de comulgar. Este es uno de los temas más complejos de la actualidad al que tienen que hacer frente desde la Delegación de Liturgia.

La Archidiócesis cuenta con un camino trazado en los últimos años a través de la actualización y revisión del Directorio de Iniciación Cristiana para los Sacramentos. Según detalla Juan Molina, la Iglesia contempla distintas opciones adaptadas a cada etapa de la vida, ya que recibir el Bautismo no es igual en la infancia, la juventud o la edad adulta. Molina explica que entre los 6 y 14 años los niños deben realizar “un camino siendo ellos conscientes de lo que significa el Bautismo". El delegado reconoce que es un aspecto que requiere revisión en la práctica pastoral, ya que, "por desgracia, creo que este es un tema que tenemos que echarle un ojo porque no lo estamos haciendo bien". Y es ahí, incide, donde se “nos invita a todos los presbíteros, viendo lo que nos enseña el directorio, a saber cómo hay que proceder”.

El proceso correcto de acompañamiento implica caminar durante los dos años de preparación a la Comunión, complementando la formación con catequesis propias del bautismo para estos menores. La propuesta, basada en el Ritual de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA), es que el niño reciba el Bautismo y la Eucaristía en la misma celebración. Aunque admite que a veces los padres sienten "vergüenza" o miedo a que sus hijos parezcan "distintos", Molina defiende la belleza de unir ambos sacramentos. La razón de este procedimiento es totalmente teológica, ya que ambos sacramentos forman parte de un “pack” indivisible junto a la Confirmación.

El verdadero protagonista es Jesús

El delegado de Liturgia da un toque de atención ante el protagonismo que se otorga a los niños en las Primeras Comuniones, un error que, a su entender, desvía la atención del verdadero significado del Sacramento. “El protagonista es Jesús; en la Eucaristía el protagonista siempre es Jesús”, insiste Molina, quien lamenta que el foco se ponga en el comulgante y no en el rito. En este sentido, advierte que este hecho afecta directamente a los niños que “reciben esa percepción, se olvidan de Jesús y están más pendientes de que es su día porque les van a regalar un móvil”, un hecho que altera la celebración y su significado, en el que el verdadero “centro es Jesús”.