Archidiócesis de Valladolid
La Fiesta de las Familias ‘tiñe’ de verde esperanza el centro de Valladolid: “Gracias por vuestra apertura a la vida”
22 de febrero de 2026
De verde esperanza ‘tiñeron’ cientos de familias algunas de las calles más céntricas de la ciudad de Valladolid para celebrar el pasado 21 de febrero la Fiesta de las Familias. Esta cita, impulsada por la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis de Valladolid, se consolidó en su segunda edición con más de 750 inscritos —en la primera, celebrada el año anterior en el Seminario, hubo algo más de 600—, trasladando también el grueso de sus actividades a la Cúpula del Milenio, como signo de que la Iglesia vallisoletana quiere ofrecerse, efectivamente, como “familia de familias” al conjunto de la sociedad vallisoletana. Y parece haber encontrado su sitio, a la vista de que la Cúpula, con aforo para algo más de 1.200 personas sentadas, se llenó durante la celebración de la Eucaristía, que presidió el Arzobispo de Valladolid.
La Fiesta comenzó con una marcha familiar desde la Plaza de Zorrilla, donde el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, acompañado por algunos de sus concejales, que participaron activamente, sostuvo el apoyo institucional —no libre de críticas— a este evento diocesano del que destacó la “relación intergeneracional” que facilita entre los distintos miembros de distintas familias con un elemento en común: la vocación al matrimonio abierto a la vida.
Anudada al cuello la pañoleta verde, comenzó la marcha familiar, dejando a su paso la fuerza del testimonio de ver a niños y niñas corriendo, riendo, también disputándose quién iba a empujar en el trayecto el carrito de su hermano mientras otro, a los pocos metros de empezar, decidía sentarse en las piernas de su padre, en silla de ruedas, pero igualmente marchando en familia con el empuje de su esposa.
Padres y madres compartiendo su propia experiencia con otras familias; abuelos y abuelas, orgullosos de sus nietos y nietas; tíos y tías, disfrutando de un soleado día con sus sobrinos y sobrinas... “Hay gente”, afirmaba a IEV Elena Gordo, delegada de Familia y Vida, “que no se va a leer el Evangelio y el único evangelio que van a ver es tu vida”. “Bueno, pues... ¡Seamos testimonio!”, animaba.
La marcha hizo una primera parada en la Parroquia de San Lorenzo, donde las familias hicieron una ofrenda floral a la Virgen, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Valladolid. Llenaron el templo, rezaron el Ángelus y para el párroco, Jesús Álvaro Sancho, fue una “alegría” recibirles antes de que siguieran su peregrinación por la ribera del Pisuerga.
Buen ambiente y buena organización
Los participantes en la segunda edición de la Fiesta de las Familias volvieron a destacar la buena organización. Algunos, como Álvaro, repetían este 2026 por “el ambiente”, que ya en la primera edición “me gustó mucho”. Para Fran, su mujer y sus tres hijos, en cambio, era la primera vez. “Algún amigo había venido y nos dijo que era un día divertido”, recordaba a IEV. Para él era, además, importante, “ponérselo delante a los niños, ahora que cada vez hay menos familias”. “Da gusto juntarse un día. Te calienta el corazón”, reconocía a las puertas de la Cúpula del Milenio, donde, al entrar, los sacerdotes se habían dispuesto en un improvisado ‘corner’ del Perdón para administrar este Sacramento a quien quisiera antes de comenzar la celebración de la Eucaristía, tras la cual el Santísimo quedó expuesto para su adoración durante todo el día en una capilla (temporal) habilitada en la misma Cúpula del Milenio.


“Gracias por vuestro compromiso”
En su homilía, el Arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, apuntó, precisamente, la importancia del perdón: “Es preciso aprender a perdonarse para que la alianza matrimonial se mantenga a lo largo de toda la vida”. El prelado vallisoletano dio, además, las “gracias” a los cientos de familias que se congregaron en la marcha familiar y, después, en la Cúpula del Milenio: “En nombre de la Iglesia, pero también de la sociedad de la que formamos parte, muchas gracias por vuestra apertura a la vida. Gracias también porque, experimentando el amor, surge una luz que podemos ofrecer a los demás”.
Tras la Eucaristía, la Fiesta continuó con una comida fraternal a base de paella, el espectáculo de magia de Robert Sirgo, la música de Hakuna Valladolid y DJ Lorenz.
Ya entrada la noche, la organización se afanaba en recoger, incluso, algunos abrigos olvidados, la demostración de que los más pequeños de la casa habían disfrutado de una jornada en familia que llevó, por ejemplo, a María, Antonio con sus “solo”, bromeaban, tres hijos a desplazarse hasta Valladolid desde Salamanca. “Es la primera vez que venimos”, comentaba sonriente María, “y la verdad es que muy bien porque el ambiente es estupendo”. Reconocía su esposo, Antonio, que “ser familia se ha convertido en un reto”. “A veces, te encuentras un poquito aislado”, reflexionaba,al tiempo que agradecía iniciativas como esta de la Fiesta de las Familias, que le llevan a reafirmarse en su vocación: “No estoy solo en la isla”.
Como María y Antonio, el resto de familias pusieron el broche fin de fiesta “deseando repetir” el año que viene. El propio consiliario de la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis de Valladolid, Heliodoro Ruiz, reconoció que “es una gran alegría” el hecho de que a esta segunda edición de la Fiesta de las Familias acudieran aún “más familias con sus hijos”. Para Ruiz es importante este “testimonio público” de cientos de familias “que comparten la fe, que forman parte de un pueblo, que es la Iglesia, y que quieren manifestar esa alegría a los demás ciudadanos” en una sociedad a la que “tenemos algo importante que mostrar: una manera de amar, una manera concreta de estar en el mundo y de afrontar también las situaciones que la propia vida nos va presentando”.