Parroquia Santa María y Santiago
Medina de Rioseco colma de atenciones y flores a su madre, la Virgen de Castilviejo, en su nombramiento como Alcaldesa Perpetua
11 de mayo de 2026
Amenazaba lluvia y, de hecho, hasta apenas unos pocos minutos antes de que se abrieran las puertas de la Iglesia de Santa María de Mediavilla descargó una tormenta y la suspensión de la procesión era una opción que ganaba enteros. Pero, finalmente, el tiempo respetó para que el rostro y la corona de la Virgen de Castilviejo brillaran con los últimos rayos de sol de la tarde del sábado 9 de mayo cuando, al llegar a la Plaza Mayor de Medina de Rioseco, cientos de riosecanos la colmaron de flores, hasta llenar el escenario donde fue ubicada en sus andas, en el día de su nombramiento como Alcaldesa Perpetua.
Las ofrendas florales —la más numerosa, la de las camareras de la Virgen, con hasta 20 coloridos ramos— fue la forma en que los riosecanos quisieron honrar y orar a su Patrona, desde esa misma tarde también Alcaldesa Perpetura por acuerdo de la Corporación Municipal.
Por cada ramo, una oración en una tarde en la que se congregaron en la Plaza y antes en la Iglesia, para celebrar Misa Solemne, autoridades civiles y eclesiásticas, cofradías penitenciales y de gloria, asociaciones y colectivos de todo tipo —culturales, económicos, empresariales, deportivos…—, por supuesto numeroso pueblo fiel de la Ciudad de los Almirantes y de otras localidades colindantes y un grupo de hermanas de las Hijas de la Caridad, al frente del Colegio San Vicente de Paúl, que ese mismo día celebraran también la fiesta de su fundadora, Santa Luisa de Marillac.

Por cada ramo, la demostración de un “vínculo” que con el nombramiento y proclamación “se reconoce” ahora “de manera oficial”, esgrimía el presidente de la Hermandad Nuestra Señora la Virgen de Castilviejo, Antonio Galván, pero que “este pueblo”, Medina de Rioseco, “ha sabido y sentido siempre”. “Porque este pueblo”, afirmó Galván, “no se entiende sin su Castilviejo”. Sin una devoción de varios siglos que, a lo largo de su historia, ha resistido incluso al robo de la imagen de la Virgen, que fue repuesta por una réplica bendecida, precisamente, hace exactamente 50 años.
Lucía la Patrona a sus pies el bastón de mando, entregado en el templo de manos del actual alcalde, David Esteban, quien afirmó ante sus vecinos que con este gesto “institucionalizamos lo que el pueblo ya sentía: que la vara de mando también te pertenece a ti, Virgen de Castilviejo, que has gobernado siempre nuestros corazones desde la ternura, desde la intercesión”.
Y dijo más porque, frente a lecturas erróneas que puedan hacerse de este nombramiento a perpeturidad y parafraseando al párroco de Medina de Rioseco, Alberto Rodríguez Cillero, Esteban recordó que “llamar a María alcaldesa perpetua no sifgnifica rebajarla a una categoría humana, ni convertirla en autoridad política, ni mezclar indebidamente la fe con los cargos de este mundo”. “Es exactamente lo contrario”, apostilló, es decir, “reconocer que por encima de nuestras autoridades temporales y divisiones hay una maternidad que permanece”.
Precisamente, el Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello, señaló que el nombramiento de la Virgen de Castilviejo como Alcaldesa Perpetua de Medina de Rioseco hace “caer en la cuenta de que la vida social ha de regirse por unos principios éticos y que esos principios encuentran una base, un fundamento en raíces que son más grandes que el tiempo”. Monseñor Argüello invitó a todos los ciudadanos congregados en la Misa de Nombramiento “a mirar no solo al corto plazo, sino al largo, a ver los intereses de todos, el bien y cómo podemos situarnos en una perspectiva más grande, en un plazo que, en realidad, es el plazo de Dios, que desborda todos los plazos”.
El prelado vallisoletano destacó, además, que “acoger a María”, que “es tipo y figura de la Iglesia”, recordó, “es aceptar como buena noticia que un pueblo tenga en la parroquia, en las cofradías, una manera de hacer amistad civil, de crear alianzas y redes dentro de un pueblo”. “Cosa hoy tan importante”, advirtió en un momento en el que “predomina tanto el individualismo”. Y a los católicos les recordó, además, que este nombramiento como Alcaldesa Perpetua es “una responsabilidad”. “Tenemos que estar a la altura”, exhortó, animando a “ofrecer a los demás el ejercicio de una comunidad cristiana viva, que se reúne” para “vivir un coloquio entre la historia y la eternidad, entre la Iglesia y la sociedad democrática, entre la razón y la fe de cada uno de nosotros”. Para “así”, concluyó monseñor Argüello, “poder seguir adelante”.
En esa misma idea abundó también el presidente de la Hermandad cuando expresó que “todo nuestro amor sea para ti y, si un día te olvidamos, nunca te olvides de nosotros”.
Finalizados la ofrenda floral y los bailes regionales en la Plaza Mayor, la procesión partió de regreso al ritmo de la Banda Municipal hasta la Iglesia de Santa María en un tramo en el que pudieron cargar la imagen sobre sus hombros los sacerdotes que acudieron a concelebrar a la Ciudad de los Almirantes en tan solemne día —el vicario general, Jesús Fernández Lubiano; el padre Eugenio Oterino; Sebastián Aldavero; y el propio párroco de Medina de Rioseco, Alberto Rodríguez Cillero—, así como el diácono permanente y ecónomo diocesano, Óscar Agüera.
Con el canto de la Salve a la Virgen de Castilviejo, Patrona y (desde el 9 de mayo también) Alcaldesa Perpetua, dieron por concluidos unos actos jalonados fe y recuerdo a las generaciones de riosecanos que precedieron a las que hoy mantienen viva esta devoción compartida.