Iglesia Conventual San Benito el Real
Rafael Elías, nuevo director del Centro Josefino: “San José es el maestro del silencio que nos ayuda a ponernos en manos de Dios"
11 de marzo de 2026
No es posible comprender la Sagrada Familia de Nazaret sin la figura de San José; un hombre que, permaneciendo siempre en un discreto segundo plano, sostiene un peso fundamental en el núcleo familiar. Su vida, marcada por la sencillez de un taller, terminó cambiando el curso de la historia.
A las puertas de su festividad y coincidiendo con el inicio de la novena en la Iglesia de San Benito El Real, a las 20:00 h, nos adentramos en el Centro de Investigación Josefino de Valladolid, institución académica y espiritual única en el mundo dedicada exclusivamente al estudio y divulgación de esta figura. Para profundizar en este legado, en IEV conversamos con el Padre Rafael Elías, su nuevo director.
Pregunta: Padre Rafael, bienvenido y enhorabuena por esta nueva encomienda. ¿Cómo asume el reto de dirigir una institución como el Centro de Investigación Josefino, con más de 80 años de historia?
Respuesta: Ha sido algo inesperado, una verdadera sorpresa. Tras el fallecimiento del Padre Fontela se me planteó esta posibilidad y decidí acogerla. Asumir este cargo significa recoger el testigo del Padre Fontela y del Padre Teófanes Egido. Recibir esta herencia tan grande y tan preciosa supone, por un lado, trabajo, pero, por otro, una alegría. Poder difundir la figura de San José y trabajar en algo tan propio del Carmelo, de mostrar cómo San José ayuda a la Iglesia a acercarse de verdad a Jesucristo, su hijo.
P: En esta tarea no estará solo, ya que cuenta con los padres Antonio Benítez y Arturo Beltrán en el equipo directivo. Supongo que trabajar de esta manera ayuda a sobrellevar mejor los inicios y a afrontar los desafíos.
R: Sin duda, trabajar en conjunto es mejor que en solitario. Son muchas las tareas a llevar a cabo: publicaciones, administración, difusión… Aunque todavía no hemos repartido las tareas, lo importante es que San José nos guíe a los tres para poder difundirlo de corazón.
P: Como bien ha comentado, su nombramiento se produce tras el fallecimiento del Padre Luis Javier Fernández Fontela. Con este relevo, usted asume el compromiso histórico de investigar y divulgar la figura del santo. En esta nueva etapa, ¿cuáles serán los pilares estratégicos y las prioridades de su gestión?
R: La prioridad es mantener los que ya está, afianzar por un lado la revista Estudios Josefinos, a nivel científico, con estudios profundos. Y por otro, la revista popular Mensajero de San José, para que cualquier persona pueda conocer y rezar al Santo. Además, tengo un interés especial en trabajar con los jóvenes. Por eso, quiero ofrecer espacios para que se acerquen a San José a través de estas publicaciones y también, que la iglesia de San Benito sea un centro de difusión para la juventud y para toda la ciudad en el que todos puedan encontrar el corazón de San José.
P: El Centro alberga la biblioteca josefina más extensa del mundo, con más de 15.000 ejemplares de los siglos XVII al XX. En ella se puede encontrar desde el primer libro impreso sobre San José hasta el más reciente. Dada la antigüedad de la mayoría de ellos, ¿tiene en mente digitalizar el fondo documental para evitar el deterioro por manipulación, garantizando así su preservación?
R: Lo primero que tengo que hacer es adentrarme en la biblioteca, concretamente en la sala que custodia la sección josefina. Sobre el tema de digitalizar, aún no hemos pensado en ello. Contamos, por ejemplo, con un facsímil de la obra original de Jerónimo Gracián, lo que permite a los investigadores trabajar sin poner en riesgo el ejemplar original. Si hay que ver algo más concreto, se puede sacar ese libro tan raro, tan curioso y tan importante para el Carmelo y para todos aquellos que quieran conocer de verdad a San José. La digitalización es una propuesta que podría considerarse a corto plazo, pero hay que ir paso a paso: primero aterrizar en Valladolid y, hablar también con el Padre Antonio y el Padre Arturo para que aporten sus ideas.
P: En este marco tecnológico, Padre Rafael, ¿cómo visualiza el uso de la inteligencia artificial para la catalogación o el análisis de los textos históricos?
R: Lo veo como una ayuda grande, aunque desconozco esta materia; aun así, pienso que todo lo que nos ayude a acercarnos a esos textos, ya sea para traducir, escanear o procesar, todo es bueno. Tenemos un material inmenso que debemos adaptar y poner a disposición de la gente; ¿por qué no apoyarnos en la tecnología?
P: ¿Cree que estas nuevas tecnologías ayudarán a que la ciudadanía en general conozca mejor la figura de San José?
R: Pues sí. Hoy existen muchos más medios para publicar y difundir la figura de San José. Estos medios permiten que nuestra labor no se limite a España o a Castilla; se puede llegar a todo el mundo. Lo importante es que San José sea conocido en toda la Iglesia universal.
P: Entre esos miles de documentos, y aunque lleva poco tiempo en el cargo, ¿cuál es el que personalmente más le ha impresionado o llamado la atención?
R: Llevo apenas una semana aquí y ya he podido recorrer las salas, especialmente la dedicada a San José. Lo que más me gusta es la Josephina del Padre Jerónimo Gracián; con esta obra comenzó esta difusión espiritual y preciosa de la vida de san José. Aunque conocemos ediciones posteriores, el original es el que impulsó la difusión en Europa y en España durante los siglos XVI y XVII.
P: El Centro es un referente en Valladolid, pero ¿cómo plantea acercar su actividad a los ciudadanos que, sin ser especialistas, sienten devoción o curiosidad por San José?
R: Tengo en mente organizar charlas sobre lo que es el Centro Josefino, sobre San José, su vida, su presencia en la Biblia… para que la gente pueda ir conociendo más al santo. Esta institución puede servir como un puente precioso para que cualquiera que se acerque a Valladolid, resida en Castilla o en cualquier otro lugar, pueda consultar un libro o profundizar en un tema.
P: ¿Qué podemos encontrar exactamente en este fondo sobre San José? ¿Podría darnos alguna pincelada de su contenido?
R: Todo lo que está relacionado con San José lo tenemos ahí. Desde vidas antiguas y modernas hasta estudios sobre su presencia en la Biblia o en una cofradía. También imágenes que se han encontrado o restaurado. El fondo está organizado por apartados; destacan, por ejemplo, los devocionarios de todas las épocas, especialmente los del siglo XIX, una etapa con una gran devoción a San José, y comienzan prácticas como los Siete Domingos de San José. Todas estas cosas tienen mucho peso en la devoción y a día de hoy se siguen publicando de manera más actualizada.
P: Más allá de la tradición, ¿qué aspectos del Santo cree que necesitan una nueva mirada o una investigación más profunda en pleno siglo XXI?
R: Es fundamental profundizar en cómo San José es el maestro del silencio que nos ayuda a ponernos en manos de Dios. También es necesario ahondar en cómo San José se va haciendo presente en el mundo, en diversos personajes. Por ejemplo, en la revista Estudios Josefinos se publican muchos artículos que vinculan al santo con diversas personalidades; es interesante empezar a publicar esa relación de San José en cada uno. En los siglos XX y XXI hay personas que han tenido una relación especial con el santo; por eso, vamos a empezar también a difundir esa faceta.
P: Usted ha mencionado la discreción de San José en un mundo que valora la acción inmediata. ¿Cómo puede precisamente su silencio ser un mensaje relevante para los jóvenes?
R: Cuando hablo con chavales, me transmiten que San José les ayuda mucho en este momento en el que el ruido está tan presente. ¿Quién te enseña a callar, a saber mirar de verdad a Jesucristo y a calmar todo tu interior y a superar las pruebas? Él no siempre entendía los mandatos —como el tener que huir a Egipto o el regresar—, pero se fiaba de Dios en el silencio y en el recogimiento. Ahí es donde él da ese paso físico y a la vez espiritual. Cuando lo aplicamos a nuestra propia vida, debemos tener en cuenta que San José está detrás, nos lleva siempre al corazón de su hijo para que nuestras tormentas y nuestras complicaciones vivenciales se calmen cuando de verdad dejamos que Dios sea Dios con la ayuda de San José.
P: ¿Qué hubiera sido de la Iglesia sin San José?
R: San José es una protección y un patronazgo muy importante. Cuando en una familia falta el padre o la madre, la familia no es lo mismo y hay problemas; en la Iglesia ocurre lo mismo. Si nos falta esa protección, esa guía especial que es San José —tenemos a la Virgen siempre—, pero la unión de los dos es lo más importante. Él nos cuida, pero nos lleva siempre a Cristo y nos lleva siempre a María.
P: Hablando de esta figura clave para la familia. En una sociedad que cuestiona constantemente las estructuras familiares, ¿qué aporta el estudio de San José al concepto actual de paternidad y a la ética del cuidado?
R: Hay que presentar a San José como ese padre que, aunque a veces no existe en las familias o en el mundo, en muchas sociedades él está oculto, trabajando para que vaya todo adelante. Recientemente, una persona con problemas familiares graves me escribió desesperada. Le recomendé hacer una novena y acudir a San José. Poco después, me contactó conmovida: todo se había arreglado de forma inesperada. San José actúa en silencio; él cuida de cada uno de nosotros como un buen padre que sabe qué necesita cada hijo, cuándo debe exigirle y cuándo debe consolarle. Él cuida de todos y a cada uno; como buen padre, nos llama por nuestro nombre y nos guía: "tú por aquí", "tú espera", "tú da gracias".