Archidiócesis de Valladolid
Todos estamos llamados a ser santos, pero ¿cómo llega uno a serlo?
30 de octubre de 2025
Con el recuerdo especial a quienes nos han precedido y ya gozan de la vida eterna junto a Dios Padre, así es como los cristianos comenzamos el mes de noviembre, rindiendo homenaje a todos los santos, conocidos y desconocidos. Todos estamos llamados a ser santos, pero ¿cómo llega uno a serlo? En la Vicaría Judicial del Arzobispado de Valladolid —al carecer la Archidiócesis vallisoletana de Delegación de los Santos— se ponen en marcha los posibles procesos o causas de beatificación que vayan a tener lugar en la Diócesis.
Ser santo significa “haber muerto en gracia de Dios” y, por lo tanto, “gozar de la presencia de Dios”. Aunque muchos no lo crean, todos estamos llamados a la santidad. De hecho, estamos equivocados cuando pensamos que solo está reservada para aquellos que dedican su vida a la oración. La realidad es otra. Y así nos lo hizo ver el Papa Francisco a través de la exhortación apostólica Gaudete et exultate, sobre la llamada a la Santidad en el mundo actual.
En el camino hacia la santidad, la fe y la oración juegan un papel “fundamental”. “La fe como primera de las virtudes teologales y la oración como manifestación de esa fe, en cumplimiento del primer mandamiento de Amarás a Dios sobre todas las cosas” y también, “por la labor de intercesión que ejercen los santos sobre nosotros al estar ante la presencia de Dios”, argumenta el Vicario Judicial de la Archidiócesis de Valladolid, José Andrés Cabrerizo.
Requisitos para ser santo
El proceso para ser considerado santo pasa por diversas etapas. Cabrerizo explica que lo primero que se pide, —antes de abrir la causa—, es “la fama de Santidad”, es decir, que existan hechos probados de que a la persona que se pretende canonizar “han recurrido los fieles cristianos como intercesores, aunque sea de modo privado”. Un aspecto, asegura, que queda algo “desdibujado” y quizá “no se aquilata lo suficiente”.
Después de este paso, es necesario que una persona impulse y represente la causa del santo, denominada “actor” o postulador, que se “encarga de recopilar el material, de recoger los testimonios de la fama de santidad, los testimonios de vida y recoger documentos”. Posteriormente, se presenta toda la documentación al obispo diocesano para así, conocer, “si procede abrir o no, ese proceso”. En caso afirmativo, daría inicio la fase diocesana en la que un tribunal diocesano recopila pruebas por medio de “testimonios” y “documentos” para acreditar la vida de virtudes heroicas. Una vez realizada esta tarea, se pide la autorización a Roma, concretamente al “Dicasterio para la Causa de los Santos”, con el fin de que “autorice abrir el proceso”.
Causas abiertas en la Archidiócesis
Actualmente, son tres las causas abiertas en la Vicaría Judicial de la Archidiócesis de Valladolid. “La más antigua”, la de la Madre Amadora, que tras sufrir “un parón” de varios años, volvió a “reanudarse” hace cuatro. Desde entonces hasta ahora, explica Cabrerizo, “se ha recogido algún testimonio más y documentación”. En manos del vicepostulador, esta causa está a punto de finalizar.
Tanto la del Padre Gago como la de Víctor Rodríguez prácticamente se “abrieron” de forma simultánea. La primera “está más avanzada” y “el trabajo de campo”, básicamente, “está hecho”. Y la segunda, un poco más “retrasada” es una “causa mucho más pequeña”, dado que “hay muy pocos documentos escritos y menos testimonios”. Hay que tener en cuenta que su ámbito de actuación fue mucho más pequeño. “Un ámbito familiar y laboral, como un laico, con un proceso de conversión en su vida”, apunta el vicario judicial.
¿Cómo vivir la santidad hoy?
Puede resultar complicado vivir la santidad en un mundo que a menudo parece contrario a los valores cristianos, pero no hay que olvidar que “tampoco fue fácil para los cristianos de los primeros siglos”. Sin duda, un desafío, pero no algo imposible. “Simplemente, es ser fieles a Dios”, apostilla José Andrés Cabrerizo, quien a su vez reitera que, lo esencial para ser santo es el de tener el objetivo en la vida de “ese encuentro con Dios”.
Si perdemos ese objetivo, prosigue, “jamás seremos santos y jamás seremos felices” porque al final “vamos a cifrar toda nuestra esperanza en lo que hay en el mundo” y muchas veces, “las expectativas que tenemos no se van a cumplir”. Insiste en que “si ponemos los ojos en Dios, las cosas cobran su medida y su sentido”, quizá, “no inmediatamente” pero sí con el paso del tiempo que nos brinda la oportunidad de “darnos cuenta de que nuestra vida está llamada a ser mucho más plena”.
Precisamente, la Iglesia vallisoletana junto al resto de diócesis españolas, celebrará el próximo domingo 9 de noviembre el Día de la Iglesia Diocesana bajo el lema ’Tú también puedes ser santo’ y una invitación a buscar inspiración en hombres y mujeres que han sido canonizados, beatificados o declarados venerables por la Iglesia Católica, personas "de carne y hueso", incide la campaña por el Día de la Iglesia Diocesana, que siguen inspirada la labor de la Iglesia vallisoletana hoy.
Visita al camposanto
La Solemnidad de Todos los Santos, que celebramos cada 1 de noviembre, tiene sus orígenes en el siglo IV, cuando el número de mártires de la Iglesia llegó a ser de tal magnitud que era imposible destinar un día del año para recordar a cada mártir. Entonces, la Iglesia optó por hacer una celebración conjunta para honrar a todos los que habían alcanzado el cielo, en una sola jornada, una vez al año.
En esta Solemnidad se celebra “la fiesta del cielo”, la “fiesta” recalca el sacerdote diocesano, Juan Molina, “de todos aquellos que están con Cristo en la gloria”. En definitiva, conmemoramos, continúa el también Delegado de Catequesis de la Archidiócesis de Valladolid, que “el amor es eterno y que somos peregrinos guiados en esta tierra por la fe, llamados también a la santidad con una multitud de intercesores que ya gozan de esa visión beatífica del rostro de Dios y de su amor misericordioso”.
Y esto se refleja año tras año, -en los días previos y en la Festividad de Todos los Santos-, cuando miles de familias acuden a los cementerios de su pueblo o de la ciudad para rezar y honrar a sus seres queridos que, ya no están en el mundo terrenal junto a sus familiares, pero sí lo están cada día, en el corazón de todos ellos.
Como es costumbre, alrededor de las 11:00 horas, el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, visitará el Cementerio de El Carmen de Valladolid, donde acompañado por la Corporación Municipal, realizará el tradicional rezo del responso por los difuntos, celebrando así la esperanza en la resurrección. A continuación, se desplazará hasta el Cementerio de Las Contiendas y al de Puente Duero.
Celebración de los Fieles Difuntos en domingo
Así como el 1 de noviembre honramos a los que ya están con Dios, el día 2 conmemoramos a todos los fieles que han fallecido. Intercedemos así, por aquellos que saliendo de este mundo necesitan todavía de la purificación para llegar a ver a Dios. “Purificados siempre de toda mancha de pecado, queremos ser asociados a esos ciudadanos celestes de los que celebrábamos el día 1 su solemnidad, para poder gozar también con ellos de esa visión de la felicidad eterna”, afirma Molina.
En este 2025, al coincidir en domingo la conmemoración de los Fieles Difuntos, se mantiene su celebración litúrgica, porque dentro de las “prioridades” en este marco, "está por encima de los domingos del tiempo ordinario". Por lo tanto, este domingo 2 de noviembre, “un día en el que la Iglesia celebra el misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo”, nos invita a orar por todos los Fieles Difuntos que “durmieron con el gozo y la esperanza de la resurrección”.