Archidiócesis de Valladolid
"Un regalo de la Providencia": los sacerdotes de Valladolid viven un "revulsivo” fraternal con el Papa en el Bernabéu
9 de junio de 2026
Antes de proseguir su viaje apostólico por España y poner rumbo a Barcelona, el Papa León XIV afrontó ayer lunes, 8 de junio, su jornada más intensa y de mayor carga institucional en la capital. Dentro de esta agenda, el Pontífice se dirigió a la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) coincidiendo con su 60 aniversario. Allí mantuvo un encuentro con los obispos en el que monseñor Luis Argüello, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, le hizo entrega de un retrato de Santo Toribio de Mogrovejo junto a una edición especial del Evangeliario.
El broche de oro a este día histórico llegó por la tarde con el evento más multitudinario de la jornada con la comunidad diocesana en el Estadio Santiago Bernabéu. A esta gran cita acudió una delegación de la Archidiócesis de Valladolid, integrada por una treintena de sacerdotes y cuatro laicos, quienes asistieron acompañados por el Vicario General, Jesús Fernández Lubiano.
“Con expectación y emoción por escuchar a este nuevo Papa”, así lo vivieron desde dentro este gran acontecimiento en el que los sentimientos estaban “a flor de piel”, como así asegura Fernández Lubiano, incidiendo en la gran relevancia de esta profunda vivencia de fe. “Fue una experiencia muy potente espiritualmente, porque así lo queremos vivir y así lo hemos vivido. Porque no vamos a ver a un personaje, sino al que es el sucesor de Pedro en la Iglesia".
Por su parte, Álvaro de la Riva, uno de los sacerdotes vallisoletanos que peregrinó a la capital, relata la experiencia con gran entusiasmo, destacando el sentido de comunión vivido junto a las diócesis de Madrid, Alcalá y Getafe. Para De la Riva, el encuentro en el Bernabéu supuso una "experiencia gozosa de hacer iglesia y de sentirnos, como dice el Papa, uno con el uno, que es el Señor".
Un “revulsivo” para la fraternidad
Dado que los compromisos del fin de semana impidieron a muchos sacerdotes acudir a la vigilia del sábado o a la misa del domingo, el encuentro en el Estadio Santiago Bernabéu se convirtió en “un regalo de la Providencia” apunta el Vicario General.
Para la delegación vallisoletana, el viaje no comenzó en el estadio, sino en el propio camino. Compartir la jornada, rezar juntos y salir de la rutina habitual funcionó como una inyección de energía para el grupo. En este sentido, el vicario general destaca el valor de los momentos compartidos en las gradas, ahondando en como "la emoción es algo pasajero, algo bonito que vivimos juntos. De hecho, estar los sacerdotes juntos, en el ambiente que se crea entre nosotros, de conversación, charlar, saludarnos... Estuvimos allí tres horas, que también eso es muy bonito", recuerda, señalando que sirvió para "recargar espiritualmente" las baterías del grupo. Además, los asistentes pudieron seguir de cerca al prelado vallisoletano, integrado en el séquito papal.
En sintonía con Fernández Lubiano, Álvaro de la Riva subraya como "esta pequeña peregrinación de un día nos ha servido para compartir entre nosotros, para hablar, para rezar juntos y para vivir fraternalmente en una sola jornada lo que después se nos propone como una formación continua a lo largo de todo el año", reconociendo que, a veces, la rutina diaria puede generar cierta "pereza", por lo que este encuentro ha funcionado como "un revulsivo para que sigamos viviendo en fraternidad sacerdotal y compartiendo con nuestra iglesia".
De la emoción al compromiso
Para el vicario general es fundamental que la “emoción” de ayer no se quede solo en un recuerdo bonito, sino que se convierta en un compromiso real para que no se diluya con el tiempo. Por ello, Lubiano apuesta por hacer una lectura profunda de esta “experiencia de comunión” para que deje en todos “un poso, como un paso del Señor por nuestra vida”.
En esta misma línea, Álvaro tiene claro que el verdadero compromiso empieza ahora. Asegura que el reto de la comunidad es "ir repasando todos los mensajes que ha ido compartiendo con los distintos grupos", desde su discurso en el Bernabéu hasta sus intervenciones en el Congreso, el Senado y ante la Conferencia Episcopal Española. Siendo consciente de que “al Papa no solamente hay que verlo, hay que escucharlo y hay que leerlo".
Al analizar el mensaje central de la intervención del Papa León XIV, Fernández Lubiano subraya de forma rotunda el llamamiento a la "sinodalidad" y al trabajo conjunto, una línea que ya se viene experimentando en Valladolid y que el Pontífice actual mantiene como herencia del Papa Francisco. "Me quedaría con este reto, esta misión, como una misión de fidelidad a Jesucristo, que no evangelizó el solo", remarcando que "esto brota del mismo Jesús cuando envía a los apóstoles y a los discípulos de dos en dos, nunca solos. Es una llamada a una fidelidad al Evangelio y a la voluntad de Jesucristo".
Por su parte, el momento más inspirador para Álvaro fue la invitación del santo Padre a llevar la “alegría” de Dios como una melodía “sinfónica”. "Somos notas musicales independientes, formamos parte de una melodía que tiene sentido cuando formamos parte de una concatenación, cuando sonamos al unísono, cuando rezamos juntos, cuando sentimos silencio, cuando peregrinamos juntos", reflexiona, destacando la importancia de "salir del individualismo" para unirse a una sola voz.