Con alegría y espíritu de servicio presentamos nuestra Programación Pastoral Parroquial, fruto de la oración, el discernimiento comunitario y el trabajo conjunto de los distintos responsables y equipos de nuestra Parroquia. Este itinerario pastoral quiere ser una respuesta viva y concreta a la llamada del Señor a seguir anunciando el Evangelio en nuestra realidad.
Nuestra Programación Pastoral encuentra su marco de referencia en la Programación y Calendario Pastoral Diocesano de nuestra Archidiócesis de Valladolid, que recogen las principales llamadas, iniciativas y celebraciones que marcan el camino de nuestra Iglesia diocesana en el servicio al pueblo de Dios y a la sociedad.
La Programación que ofrecemos constituye una invitación a crecer como comunidad cristiana, impulsando la evangelización, celebrando con gozo los sacramentos y a viviendo la caridad como signo visible del amor de Dios. En ella se recogen los objetivos y las acciones pastorales —evangelizadoras, litúrgicas y solidarias— que deseamos desarrollar a lo largo del presente Curso pastoral, siempre abiertos a las necesidades que vayan surgiendo.
Comunidad fraterna y sinodal
Nuestra Parroquia quiere encarnar una verdadera experiencia de sinodalidad, en la que cada persona encuentre acogida, cercanía y un lugar desde el que participar activamente en la vida de la Iglesia. Esta dimensión impulsa la comunión y la corresponsabilidad, favoreciendo una comunidad abierta, unida y participativa.
Para ello, contamos con los siguientes organismos, que han asumido sus propios objetivos y acciones para este Curso pastoral, fijando la temporalidad y la responsabilidad, que hagan posible su consecución.
1. Propiciar su presencia y funcionamiento normalizado al servicio de la vida parroquial, celebrando dos asambleas parroquiales al año, preferentemente al inicio y final de curso.
2. Analizar, programar y revisar toda la acción pastoral parroquial, aprobando y revisando la Programación Pastoral Parroquial, elaborada al comienzo de Curso por los equipos y los agentes de pastoral.
1. Impulsar su renovación, cuidar su representatividad y regularizar su funcionamiento, renovando y formando permanentemente a sus miembros a partir de la realidad cambiante, y de la documentación y normativa pastoral vigentes (vid. Estatuto Marco del Consejo Pastoral Parroquial).
2. Programar, coordinar, alentar y revisar la acción pastoral de la Parroquia, celebrando seis reuniones ordinarias al año (reunión bimensual) y las reuniones extraordinarias necesarias al servicio de la vida pastoral parroquial.
1. Impulsar su renovación y regularizar su funcionamiento al servicio de la Parroquia, formando a sus a sus miembros y celebrando tres reuniones ordinarias al año (reunión trimestral), además de las reuniones extraordinarias necesarias.
2. Administrar los bienes de la Parroquia, en razón de las necesidades pastorales y de caridad, y vigilar el mantenimiento de los edificios parroquiales.
2.1. Controlar los ingresos y gastos de la Parroquia, buscar sus fuentes de financiación (cuota parroquial…) y propiciar la distribución justa y solidaria de los bienes.
2.2. Vigilar e intervenir en los edificios de la Parroquia, con el objeto de asegurar su mantenimiento y posibilitar su mejora.
1. Suscitar los ministerios, carismas y servicios necesarios al servicio de la acción pastoral de la Parroquia y cuidar su formación y espiritualidad específicos a través de encuentros periódicos (Vid. Directorio diocesano de los Ministerios laicales instituidos de Lector, Acólito y Catequista).
2. Programar, realizar y coordinar las distintas tareas pastorales al servicio de la evangelización, la celebración y la caridad en el seno de la vida y misión de la Parroquia.
Comunidad que acoge y evangeliza
La misión de nuestra Parroquia es anunciar el Evangelio, saliendo al encuentro de las personas, especialmente de quienes buscan sentido, esperanza o acompañamiento. Esta dimensión promueve acciones de primer anuncio, formación y acompañamiento cristiano, haciendo de la comunidad un espacio vivo de acogida y evangelización.
Para ello, hemos asumido los siguientes objetivos y acciones evangelizadoras para este Curso pastoral, fijando la temporalidad y la responsabilidad, que propicien su consecución:
1. Acompañar a los niños, adolescentes y jóvenes en su proceso integral y continuo de crecimiento y personalización de la fe, ayudándoles a descubrir y vivir su propia vida como vocación (Vid. Directorio Diocesano de los Sacramentos de Iniciación Cristiana).
1.1. Convocar a reuniones semanales de catequesis por grupos.
1.2. Celebrar juntos la fe, especialmente los momentos más significativos del proceso y los tiempos litúrgicos fuertes, incorporándoles activamente a las celebraciones comunitarias.
1.3. Implicar en experiencias de compromiso y solidaridad, actividades culturales y lúdicas..., abiertos a otros, sobre todo del Arciprestazgo.
2. Prestar especial atención pastoral a la familia que, desde el descubrimiento del matrimonio como vocación, protagonice la educación y evangelización de sus hijos, y contribuya a transformar la sociedad.
2.1. Apostar por la catequesis familiar, partiendo de la progresiva implicación de padres y familiares en los procesos catecumenales de niños y jóvenes.
2.2. Invitar a los novios a participar en el Itinerario de novios de nuestra Archidiócesis, como preparación al matrimonio.
2.3. Ofrecer los procesos diocesanos de formación y acompañamiento a novios y matrimonios jóvenes.
3. Propiciar la formación integral de adultos que favorezca su experiencia de fe y su presencia en el mundo (grupos de laicado adulto, vida ascendente, cofradías...).
3.1. Ofrecer a todos los miembros de la comunidad la posibilidad de incorporarse cada quince días a procesos de formación y actuación en grupo.
3.2. Participar en la Escuela Diocesana de Formación y en los distintos encuentros arciprestales y diocesanos.
3.3. Convocar al catecumenado de los no bautizados a nivel diocesano.
4. Cuidar la experiencia humana y de fe, y la formación específica de los distintos agentes de pastoral.
4.1. Incorporar a los diversos encuentros, retiros y escuelas de formación específica, programados para el año.
4.2. Participar en los distintos encuentros arciprestales y diocesanos a lo largo del curso.
5. Apostar por una pastoral de "alejados" de la fe y de la Iglesia en un contexto de increencia e indiferencia religiosa.
5.1. Propiciar la acogida fraterna de los que se acercan a solicitar sacramentos, ofertándoles un material adecuado.
5.2. Cuidar la relación interpersonal y la presencia en la sociedad respecto a los que no han tenido experiencia de Dios.
Comunidad que ora y celebra
La oración y la celebración de la fe son el corazón de la vida cristiana y de nuestra comunidad parroquial. Esta dimensión busca cuidar la liturgia, la espiritualidad y los espacios de encuentro con Dios, favoreciendo celebraciones vivas, participativas y profundamente arraigadas en la fe de la Iglesia.
Para ello, nos hemos comprometido a llevar a cabo los siguientes objetivos y acciones celebrativas en este Curso pastoral, fijando la temporalidad y la responsabilidad, que hagan posible su realización:
1. Revitalizar la vida litúrgica comunitaria, dotándola de un sentido más auténticamente cristiano.
1.1. Formar a toda la comunidad cristiana en el sentido y significado de la celebración de la fe.
1.2. Potenciar, formar y consolidar el Equipo de Animación Litúrgica.
1.3. Suscitar y formar los Ministerios no ordenados necesarios al servicio de la celebración comunitaria (Vid. Directorio diocesano de los Ministerios laicales instituidos de Lector, Acólito y Catequista).
2. Hacer de la Eucaristía una verdadera celebración comunitaria de creyentes en Jesucristo resucitado.
2.1. Introducir a la comunidad cristiana en el significado y partes de la Eucaristía.
2.2. Prepararsemanalmente la Eucaristía del domingo, fomentando la participación.
2.3. Propiciar la integración y participación activa de niños y jóvenes.
3. Cuidar la celebración de la fe, especialmente de los sacramentos, como cauces de la salvación de Dios por Cristo en la Iglesia.
3.1. Celebrar los Sacramentos de la Iniciación Cristiana (Bautismo, Eucaristía y Confirmación), asumiendo los criterios del Directorio Diocesano de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.
3.2. Revitalizar los sacramentos de curación: celebraciones comunitarias de la Reconciliación y de la Unción de enfermos.
3.3. Prestar atención a la celebración del Matrimonio y de las Exequias como ámbitos de presencia de alejados.
3.4. Iniciar algunas experiencias de celebraciones en ausencia de presbítero (Liturgia de las horas, devociones populares…).
Comunidad que se compromete y transforma
La fe cristiana se expresa en el servicio, la solidaridad y el compromiso con la dignidad de toda persona. Esta dimensión anima a nuestra comunidad parroquial a implicarse en la realidad social, promoviendo la justicia, la caridad y el cuidado de los más vulnerables, para transformar el mundo desde el Evangelio.
Para ello, hemos nos hemos propuesto materializar los siguientes objetivos y acciones caritativas en este Curso pastoral, fijando la temporalidad y la responsabilidad, que hagan posible su consecución:
1. Formar para la acción, uniendo fe y vida, para encarnar el amor de Dios a los hombres, especialmente a los más pobres.
1.1. Suscitar una conciencia crítica y creativa a partir del análisis de nuestra realidad a la luz del Evangelio.
1.2. Educar para vivir desde la austeridad, la solidaridad y el compromiso con la justicia, desde la llamada a la conversión y a la acción.
2. Impulsar la vocación del laico como “cristiano en el mundo”, promoviendo la vida asociada en la construcción del Reino de Dios.
2.1. Promover y formar verdaderos militantes cristianos que se comprometan a asumir responsabilidades apostólicas y sociales.
2.2. Favorecer el compromiso en los ámbitos familiar, escolar, profesional, institucional, político, sindical, popular...
2.3. Sensibilizar sobre la necesidad de actuar asociados y coordinados, fomentando la presencia de movimientos y grupos laicales.
3. Promover y potenciar Cáritas y Pastoral de la Salud, coordinadas en el Arciprestazgo, como cauces de caridad y solidaridad de la comunidad cristiana.
3.1. Proseguir la formación permanente de los miembros de los Equipos, utilizando los cauces arciprestales y diocesanos.
3.2. Aportar soluciones evangélicas y proféticas a las situaciones de pobreza y exclusión social.
3.3. Hacerse presentes en el mundo del dolor y del sufrimiento de nuestros hermanos.
4. Prestar especial atención a la realidad de la inmigración, trabajando para hacer posible su integración social, cultural y religiosa.
4.1. Conocer la realidad de los inmigrantes a través de jornadas de información y de encuentros compartidos.
4.2. Ofrecer respuesta a las situaciones de necesidad, aportando los medios necesarios para solventarlas.
4.3. Integrar en la comunidad a los católicos, promover encuentros ecuménicos con los cristianos de otras confesiones y diálogo con los creyentes de otras religiones.
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Animamos a todos los miembros de la comunidad parroquial —niños, jóvenes, adultos y mayores— a sentirse parte activa de este camino compartido. Cada persona, con sus dones y su disponibilidad, es importante para construir una Parroquia acogedora, misionera y comprometida.
Confiamos esta Programación al Señor y a la intercesión de la Virgen María, pidiendo que nos ayude a vivir este tiempo desde la sinodalidad, la corresponsabilidad y la esperanza, para que nuestra Parroquia sea un verdadero hogar de fe y de misión evangelizadora.