Consejo Presbiteral

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Acta

Asamblea Plenaria 1/2013

Directorio Diocesano de los
Sacramentos de Iniciación Cristiana (II)

13 de abril de 2013


Temas: sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía (Directorio diocesano).

Publicado: BOA 2013, 138.


Los miembros del Consejo Presbiteral nos reunimos a las 10:30 horas en el Centro de Espiritualidad, presididos por D. Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid, que nos había convocado. Asisten los veinticinco miembros convocados.

Después del saludo de bienvenida y del rezo de la Hora intermedia, siguiendo el orden del día, se elige al moderador, labor que recae en D. Atanasio Martín Coca. El Secretario da lectura al Acta de la sesión anterior .

A continuación, D. Ricardo toma la palabra, como introducción al presente encuentro:

Saludo a todos cordialmente. Os deseo la paz que el Señor resucitado transmitió a sus discípulos al ir a su encuentro. ¡Felices Pascuas! Que la paz, el gozo, la fe, la esperanza y el amor evangelizadores renueven nuestra vida y nos impulsen sin cesar hacia los caminos del evangelio.

Desde la última sesión, particularmente en las últimas semanas, hemos vivido acontecimientos eclesiales de primer orden: el 11-2-2013 el papa Benedito XVI anunció su decisión de renunciar libremente al ministerio petrino a partir del 28-2-2013 a las ocho de la tarde , y el 13-3-2013 fue elegido el papa Francisco . Poco a poco hemos ido recibiendo los signos de su actuación ministerial personal, con el deseo de ver pistas para el futuro. Cada papa llega al ministerio de obispo de Roma y sucesor de Pedro con toda su historia, preparación y experiencia, para ponerlas al servicio del nuevo ministerio recibido. Benedicto XVI ejerció su luminoso papado con la inmensa preparación teológica que había recibido y acumulado; y el papa Francisco ha accedido con su experiencia de pastor en Argentina y su carisma jesuítico. El ministerio lo ocupan personas diferentes en comunión sincrónica y diacrónica. Hoy Pedro se llama Francisco, y ayer se le llamaba Benedicto XVI. El 24-2-2013 tuvimos la oportunidad en la Catedral de agradecer como Diócesis al Papa emérito el inmenso servicio prestado a la Iglesia y a la humanidad ; y el día de Jueves Santo, en la Misa crismal , mis palabras sobre el papa Francisco tuvieron el sentido de manifestar nuestra gratitud al Señor, nuestra comunión con el nuevo papa y nuestra disponibilidad a caminar con quien nos preside en la fe, el amor y la misión. Desde aquí renovamos aquellos sentimientos.

En la sesión de hoy, continuamos el trabajo sobre los sacramentos de la iniciación cristiana, que ya viene ocupándonos desde el ministerio de D. Braulio y que constituye un campo pastoral de primera necesidad y, por ello, de gran trascendencia para la vida de nuestra Iglesia particular de Valladolid. En estas palabras no quiero entrar en lo que el Consejo Presbiteral crea oportuno recomendar libremente al Arzobispo, en comunión eclesial y solidaridad apostólica. Solo recuerdo algunos aspectos que constituyen como el marco cultural y eclesial de nuestros esfuerzos y aspiraciones:

1. Tenemos en cuenta la novedad de la situación que desde hace tiempo venimos experimentando, seguramente sin haber llegado aún a percibir todos sus desafíos apostólicos para la fe y para la misión. La secularización, la descristianización, la indiferencia religiosa, el cansancio de la fe... vienen impregnando nuestro ambiente, poco propicio para el Evangelio. Al tratar de la iniciación cristiana, obviamente no podemos olvidar la situación del matrimonio y de la familia. Forzosamente, la educación humana y cristiana de los hijos se ve afectada. En otros momentos, eran cuestiones particulares las que ocupaban nuestra atención; hoy, son las cuestiones básicas.

2. En este contexto, el centro de nuestras reflexiones no pueden constituirlo cuestiones menores, sino el gran impulso de la nueva evangelización, con la prioridad pastoral de la fe en Dios y de su reconocimiento para el hombre en todos los ámbitos de su vida; un nuevo ardor apostólico. No se crean soluciones automáticas para la evangelización aprobando una normativa.

3. Hay un marco en la Iglesia, y en su enseñanza y actuación, que nosotros suponemos y aceptamos. Por ejemplo, el orden de los sacramentos de la iniciación cristiana en la Iglesia latina es el que es. En el Sínodo último apareció ocasionalmente la cuestión, manifestándose la diversidad de opiniones que conocemos. Nosotros no tenemos autoridad para cambiarlo.

4. Deberíamos llegar a algunas orientaciones de orden teológico, litúrgico, espiritual y pastoral que sean como el horizonte hacia el que caminamos. Podemos dar un paso adelante importante, que será una ayuda pastoral para todos nosotros y para nuestras parroquias y comunidades, para la iniciación y formación en la fe. No podemos actuar como si nada hubiera acontecido en los últimos decenios. Debemos poner el reloj en hora.

5. Debemos alcanzar algunas decisiones concretas, pero no caigamos en el rigorismo, ni nos perdamos en la casuística, ni caigamos en apelaciones sin verificación, ni en generalidades. Hay aspectos en la preparación para los sacramentos que no podemos dejar de cuidar y que deben urgirnos. Ya se viene recorriendo un camino que debemos continuar.

6. Para todo este trabajo nos ayudan los tres encuentros sobre la iniciación cristiana en Villagarcía de Campos de “Iglesia en Castilla” ; por supuesto, los documentos de la Conferencia Episcopal Española y sus Catecismos, de los que uno ya apareció y el otro lo hará pronto, Dios mediante; y el camino recorrido en nuestra Diócesis. Por ejemplo, no se puede preparar la Primera comunión de los niños en algunas semanas; así no solo se quebrantan las disposiciones, también falla la unidad pastoral.

7. Estudiaremos si necesitamos algún tiempo de actualización de todos nosotros hasta que tengamos la adecuada formación y los instrumentos para poner en plena actuación lo que responsablemente creamos que debemos iniciar y continuar.

Después de estas palabras del Sr. Arzobispo, que sitúan y orientan el trabajo de este Consejo Presbiteral, tomaron la palabra D. Miguel Ángel Vicente Ruiz y D. Fernando García Álvaro para la presentación de la síntesis de las aportaciones de los distintos grupos presbiterales.

1. Enmiendas al texto, a la redacción y a la estructura:

  • Algunas cuestiones previas: ¿Qué valor tiene el nuevo Directorio: son orientaciones o normas a cumplir? ¿Cómo se va a dar a conocer?
  • Es muy importante no olvidar la nueva situación de secularización e indiferencia religiosa que estamos viviendo. Que la iniciación cristiana no se limite a unas normas de mínimos, sino que se plantee en clave misionera, de anuncio; que lleve a la fe, a hacer cristianos adultos, porque la experiencia es que la gran mayoría recibe los sacramentos y sigue en la misma situación de alejamiento de la fe y de la Iglesia, y sin vivir como cristianos.
  • Citar completo el canon 914.
  • Cuando se citan los rituales u otros documentos, añadir la cita.
  • Además de citar a las parroquias, hacer referencia a los arciprestazgos y a las unidades pastorales o parroquiales.
  • Marcar sobre el Directorio un horizonte pastoral en clave de nueva evangelización.
  • No dejarse llevar por una visión negativa del momento actual, sino ver lo positivo y, por tanto, descubrirlo como una ocasión que Dios nos da, como un momento de purificación de la Iglesia; pues las dificultades no son solo las que vienen de fuera, sino también las que aparecen en el interior de la Iglesia, que no habría que olvidarlas, sino incluso nombrarlas.
  • Marcar los criterios mínimos que hemos de asumir todos.
  • Tomar como referencia el RICA.
  • Añadir referencias a la Sagrada Escritura.
  • Cuidar el lenguaje teológico y asumir el vocabulario del Directorio General de la Catequesis.
  • Considerar la propuesta de introducción al Directorio ofrecida desde el mundo rural.
  • Indicar la necesidad de formación y acompañamiento de los catequistas.
  • Sobre el sacramento de la Penitencia, tener en cuenta lo que se dice en la Guía del Catecismo “Jesús es Señor”, para que este sacramento se afiance en la vida de los niños: enseñarles a confesarse y celebrarlo varias veces a lo largo del período de catequesis. Que no quede reducido a una celebración previa a la Primera comunión.
  • Sobre el lugar de celebración de los sacramentos, aceptar que el lugar ordinario es la parroquia, lo cual no significa que el colegio no pueda ser lugar extraordinario. En nuestra Diócesis, hace ya treinta años, se dio un paso importante, que costó mucho esfuerzo, para que fuera la parroquia el lugar de preparación y recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana. Permitir que se vuelva a la situación anterior, en la que los colegios preparaban y administraban los sacramentos, sería dar un paso atrás, además de un agravio comparativo entre la escuela católica y los colegios públicos.

    2. Edad para la recepción de los sacramentos:

    Bautismo de párvulos:

  • En la situación de secularización general de los padres que piden el Bautismo de sus hijos, es necesario hacer un “primer anuncio” que les lleve a la fe, a comprender lo que significa el Bautismo y la responsabilidad que adquieren de educar en la fe.
  • Exponer con claridad cómo actuar con los padres que viven en situación irregular o que están divorciados.
  • Aclarar cómo discernir la idoneidad de los candidatos a padrinos, que nunca serán los padres.
  • Indicar, aunque sea brevemente, las razones por las que son propios el domingo y el tiempo de Pascua para su celebración.
  • Decir por qué no es recomendable celebrar a la vez el Matrimonio y el Bautismo de un hijo.
  • Los lugares propios son la parroquia y la pila bautismal.

    Primera comunión:

  • Se debería dejar a cada párroco la libertad de decidir la edad de la Primera comunión dentro de la normativa vigente (c. 914), de acuerdo con la petición de los padres y con el conocimiento que se tenga de la preparación del niño.
  • Adelantar la Primera comunión a los 7 u 8 años en 2º o 3º de primaria, siempre teniendo en cuenta que el niño esté bien preparado. No es necesario que todos los niños reciban la comunión a la misma edad; lo han de hacer cuando estén debidamente preparados. En este caso, tener en cuenta también la disposición de los padres. No es justo poner en el mismo rasero a los padres que tienen una buena disposición, porque viven de manera ordinaria su vida cristiana, y a aquellos que están alejados o van a la iglesia de manera ocasional.
  • Permitir que reciban la Comunión a los 10 años, sin vincularlo al curso escolar; alguno sugiere que sea a los 14 años.
  • Tener en cuenta la situación de los pueblos pequeños, donde para hacer un grupo es necesario juntar a niños de diversas edades.
  • ¿Convendría llevar un registro de las primeras comuniones como en el caso del Bautismo y de la Confirmación?
  • Indicar que los tiempos propios son el domingo y el tiempo pascual, y añadir las razones.
  • Indicar algunos objetivos a alcanzar en la catequesis, que sirvan como criterio para ver si el candidato es idóneo para recibir el sacramento.

    Confirmación:

  • Destacar la importancia de que decidan los candidatos y no los padres.
  • Permitir que se reciba a partir de los 17 o 18 años.

    3. Tiempo para la preparación catequética:

  • Partir de este presupuesto: no importa tanto cuánto tiempo, como que sea un verdadero proceso.
  • Fijar un itinerario de catequesis prebautismal.
  • Para la Primera comunión, no hay acuerdo sobre si dos o tres años.
  • Para la Confirmación, no menos de dos años.
  • Se propone dos años de catequesis de Comunión, dos de poscomunión y dos de Confirmación. La recibirían en torno a los 13 o 14 años.
  • Sobre la Confirmación de adultos, parece ridículo reducir la catequesis a 15 sesiones; a todas luces es insuficiente y un agravio comparativo con los dos años de los adolescentes. Parece un simple trámite para que se casen confirmados.
  • Sobre los criterios para discernir si los confirmandos indican con su vida que pueden recibir este sacramento: debe estar la práctica asidua o frecuente del sacramento de la Reconciliación.

    4. Relación entre parroquia y escuela católica en la catequesis y celebración de los tres sacramentos, Bautismo, Confirmación y Primera comunión:

  • La escuela católica puede colaborar con la parroquia, de forma que familias que, por diversas razones, no se acercan a la parroquia y sí al colegio, puedan recibir en el colegio la catequesis y los sacramentos, sin que esto suponga una separación de la parroquia, sino una manera de acercarles. Pero el lugar de la recepción de los sacramentos está claro que debe ser la parroquia.
  • No olvidar la colaboración del profesor de religión en la escuela pública.
  • Tal como está hoy la situación de la secularización, es mejor unir fuerzas entre colegios y parroquias.
  • Se percibe una dificultad, porque los colegios tienen sus propios planes de pastoral, sobre todo en cuanto a la pastoral de jóvenes, que no coinciden con el Plan Pastoral Diocesano.
  • Hay que tener en cuenta no solo estas tres realidades importantes, familia, parroquia y escuela, sino también a los movimientos apostólicos, y a los nuevos movimientos y comunidades.

    5. Temas que han suscitado más debate durante la reunión del grupo de presbíteros:

  • Edad y lugar de la Primera comunión.
  • Lugar de celebración de la confirmación de adolescentes.
  • Situaciones irregulares de familias que piden los sacramentos para sus hijos sin vivir una vida cristiana acorde con lo que solicitan.
  • Itinerarios y edades.
  • Implicación de los padres.
  • Sacramento de la Penitencia.

    Finalizada la precedente exposición, se entabla un diálogo, en el que se manifiestan los siguentes aspectos:

  • Se pide un apéndice sobre iniciación al sacramento de la Penitencia.
  • Debe tenerse en cuenta que algunos números, como el 77 y 78, son orientaciones litúrgico-pastorales que no deberían estar en el Directorio, sino en un lugar propio para esas orientaciones.
  • Se recalca la validez del esquema del Directorio en dos partes, como dos formas de recorrer el camino de la iniciación cristiana:
  • La de los párvulos que son incorporados en los primeros meses de su vida en el misterio de Cristo y en la Iglesia por el Bautismo, y que, después, a lo largo de la infancia, la adolescencia y la juventud, culmina con la recepción de los sacramentos de la Confirmación y de la Eucaristía.
  • La iniciación cristiana de personas no bautizadas (niños, jóvenes y adultos), que se lleva a cabo mediante la participación en el catecumenado, que culmina en la celebración de los tres sacramentos de iniciación.
  • Se insiste en la necesidad de que quede clara la unidad de la iniciación cristiana, unidad que debe plasmarse en el lugar, la parroquia, y en el tiempo, pues se trata de iniciar, no de alargar un proceso; se inicia para poner las bases sobre las que se edificará la vida del cristiano.
  • D. Ricardo pide que aparezcan más explícitamente las realidades a las que queremos iniciar; por ejemplo, la oración, la vida moral, la participación en la misa dominical, la pertenencia a la Iglesia; así se recalcaría la unidad de la iniciación cristiana, que no es solo instrucción, sino praxis.
  • Sobre la edad de la recepción de los sacramentos:
  • Respecto al Bautismo se dijo que a partir de los 6 años de edad hay que posponerlo hasta que se haya completado la catequesis para la Primera comunión, para que entonces se reciban ambos sacramentos, Bautismo y Eucaristía, a la vez.
  • En relación a la Primera comunión, se debate la interpretación del c. 914. D. Ricardo interpreta el canon diciendo que a partir de los siete años comienza la preparación para la Primera comunión, que será como mínimo de dos años (cursos escolares). A la hora de tomar una decisión sobre en qué edad o curso escolar tomarán los niños la Primera comunión, quiere ver antes cómo están actuando las diócesis del entorno.

  • Por la tarde, se reanuda el diálogo, indicándose los siguientes aspectos:

  • Se apuntó, por parte de alguno, que lo importante no es la edad a la que se comulgue por primera vez, sino los años de preparación.
  • D. Ricardo insiste en que hay que tener en cuenta el c. 914 como algo objetivo y supradiocesano, viendo el entorno de nuestra Diócesis, pero lo que parece que no ofrece duda es que deben ser dos años de catequesis de preparación. A ese respecto, solicita una votación, en la que la mayoría piden que la Primera comunión se reciba en cuarto de primaria, y, en relación a los años de preparación, once opinan que dos y siete que tres.
  • Sobre el sacramento de la Confirmación, se hacen las siguientes tres propuestas: tras recibir la Primera comunión, continuar la catequesis para recibir en dos cursos la Confirmación; tras recibir la Primera comunión, continuar con dos cursos de poscomunión y luego dos de catequesis de Confirmación; y recibir la Confirmación en la adolescencia o juventud. Se detiene el diálogo sobre este tema de la Confirmación, y se propone continuarlo en la próxima Asamblea plenaria del Consejo Presbiteral. Será la Comisión Permanente la que recabe el parecer de los presbíteros.
  • En relación al momento de recepción de los sacramentos, se indica que sea sobre todo en Pascua o en el domingo, día del Señor.
  • Sobre la relación entre parroquia y escuela católica en la catequesis, y celebración de los tres sacramentos de iniciación (Bautismo, Confirmación y Primera comunión), D. Ricardo dice que un documento que están preparando los obispos españoles nos puede ayudar a la reflexión, aunque todos coinciden en que la escuela católica no debe sustituir a la parroquia, sino colaborar con ella. Este tema también se remite a la próxima Asamblea del Consejo, para profundizar más en dos aspectos fundamentales de la iniciación cristiana: la familia, sobre todo los padres, y la escuela.

    D. Luis Argüello ofrece algunas informaciones: sobre la Semana de la fe, que se celebrará del 22 al 28-4-2013, y sobre la responsabilidad de todos los templos abiertos al culto de realizar todas las colectas imperadas.

    Después de una breve oración final y de las palabras de despedida del Sr. Arzobispo, se dio por finalizada la reunión a las 18 horas, según estaba previsto en el orden del día.

    De lo cual doy fe como Secretario, en Valladolid, a 13 de abril de 2013.

    Jesús Fernández Lubiano, Secretario