Este acto lo organizan el Secretariado de Pastoral Obrera, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Delegación de Migraciones, y lo convocan conjuntamente con la Delegación de Apostolado Seglar y el Consejo de Laicos, invitando a unirse a todos los cristianos de la diócesis y en especial los trabajadores. Se conmemora, además de la festividad de san José Obrero, el Día del Trabajo y el Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el trabajo (28 de abril).
Se pretende reivindicar la mejora de las condiciones de trabajo en una sociedad cuyo desarrollo economicista lleva a cometer numerosas injusticias. "El trabajo humano es la clave de toda la cuestión social; se mide con el metro de la dignidad de la persona que lo realiza; en los conflictos sociales debe aplicarse el principio de la prioridad del trabajo sobre el capital" (Laborem Exercens, nn. 3, 6, 12).
El primero de mayo es memoria de los obreros que han luchado por mejorar las condiciones de los trabajadores y con ellos de la humanidad; celebración de los avances conseguidos; recordatorio y oración para acabar con las situaciones de explotación, sufrimiento y opresión de millones de seres humanos que aún hoy existen; y renovación del compromiso con la justicia.