Esta oración anual en la víspera de la Jornada Mundial de la Paz se centra en el lema elegido para dicha jornada. Está abierta a todos los fieles a los que les preocupa un mundo injusto y violento, el tercer mundo, la pobreza, los derechos humanos... y responde a la necesidad de formarse, reflexionar y actuar, porque los pacíficos serán bienaventurados.