Esta vigilia se organiza por iniciativa de varias delegaciones y organismos eclesiales para responder a la petición encarecida del Santo Padre para que los fieles cristianos oren insistentemente al Señor por la paz, sobre todo en Oriente Medio (Irak y Tierra Santa), y a la nota pastoral de la CEE: "La amenaza de guerra en Irak es causa de honda preocupación en todo el mundo... por eso deseamos que los católicos españoles sostengan una oración ferviente y un compromiso a favor de la paz".