Evangelios del domingo comentados. Julio 2018

Evangelios del domingo comentados. Julio 2018

1 de julio de 2018
Décimotercero domingo del Tiempo Ordinario
“Vete en paz” (Mc 5,21-43)

En este Evangelio contemplamos a una ladrona de guante blanco, esto quiere decir sin intimidación, sin utilizar la fuerza o las armas, únicamente con la fe que tenía. Así es como se sentiría esta mujer después de haber tocado el manto de Jesús y haber quedado curada tras gastarse su fortuna en médicos. Jesús sabe que le han robado y se vuelve a la gente buscando descubrir quien ha sido. Entonces la atemorizada mujer, al sentirse descubierta, se postra ante Él y le cuenta la verdad, seguramente su temor fuese que Jesús, furioso, recuperase el milagro robado y la enfermedad volviese a aflorar. La confesión le obtuvo el perdón y fue en paz con gran salud, y es que al Señor le encanta que le roben. A la gente le da por robar de todo menos a Jesús, por eso los confesionarios están vacíos y la gente no tiene paz.

8 de julio de 2018
Decimocuarto domingo del Tiempo Ordinario
“No pudo hacer allí ningún milagro”    (Mc 6, 1-6)

Nuevamente el Señor insiste en la necesidad de la fe para dejarle obrar reconociendo su presencia sanadora con humildad. Siempre se ha dicho esa frase ingeniosa de “que Dios y el sol brocean con ponerse delante”. Siento deciros que es falsa. No basta con estar delante de Dios para quedar santificado. Conozco a más de uno que llevando toda una vida ante el Santísimo no están broceados, porque Dios y el sol broncean siempre y cuando no te hayas echado encima una crema protectora del 50+. Por desgracia no son pocos los que poniéndose todos los días en los mismos bancos de la iglesia es tal su soberbia que los rayos de sol no les penetra, no aprovechan sus beneficios por mucho que el Sol esté ahí. Recuerda que es necesario presentarse con fe y humildad.

 

15 de julio de 2018
Décimoquinto domingo del Tiempo Ordinario
“Les encargó que llevaran para el camino un bastón”  (Mc 6,7-13)

Es curioso pero el Señor que conoce lo que cansa el camino, no solo se conforma en permitirnos llevar un bastón, sino que nos lo manda, y si no lo llevamos le estamos desobedeciendo. No se refiere al que va siendo mayor, también es para aquel que ha ganado la medalla en el maratón de las olimpiadas porque todos necesitamos apoyarnos en ese bastón que es la Cruz y que paradójicamente nos da el descanso. A Jesús le descanso la cruz porque para eso vino… para abrazarla y redimirnos, y ahora nos toca a nosotros abrazarla y seguir redimiendo el mundo. Santa Teresa decía a sus hijas con gran acierto: “mirar al crucificado y se os hará todo poco”.

 

 22 de julio de 2018
Décimosexto domingo del Tiempo Ordinario
“Descansad un rato”  (Mc 6,30-34)

Que importante es considerar la invitación de Jesús: “Venid vosotros a un sitio tranquilo a descansar un rato”. La oración no es una tarea más, sino el descanso que Dios te ofrece. No hay que despreciarla, sino buscar  diariamente ese momento para entregarte a ese descanso con Él para seguir entregándote después. Los amigos no se pasan el día colgados al teléfono hablando con esa persona mientras trabajan, compran y cocinan. También tienen que sentarte de cuando en cuando con su amigo y dedicarle toda su atención. No basta con pasar el día hablando con Dios, el mismo Dios te reclama, te dice que vayas con Él a un lugar tranquilo. Cuando dos amigos ya no quieren quedarse solos y hablar tranquilamente es que la amistad se está enfriando.

 

 

29 de julio de 2018                                                                                    Diecisieteavo domingo del Tiempo Ordinario                                            “Que nada se desperdicie”                                                                                  (Jn 6, 1-15)

“Recoged los pedazos que han sobrado,  que nada se desperdicie”. Cuando el Señor nos dice esto no le movía un afán de ahorro, ni lo dice como quien  no se quiere quedar sin comida para el día siguiente. Él es la abundancia misma, puede multiplicarlo lo que quiera, lo dice con el deseo de que no se desperdicien los dones de Dios que llevan el sello de su Amor. Cuando se purifica los vasos sagrados hay que recoged la más mínima partícula porque en ella está Cristo entero, por eso no se puede desperdiciar nada. Lo que Dios regala al hombre no debe perderse. Los hombres damos la espalda a los dones de Dios y no hay que dejar perder ni una gota de su Sangre. Procura entonces comulgar bien, agradecer todo a Dios, disfrutar y no desperdicies tampoco el dolor.

 

 

Llama Viva, adoradores del Santuario

 

 

 

Fdo: Llama viva. Adoradores del Santuario.