Evangelios del domingo comentados. Septiembre de 2022

Evangelios del domingo comentados. Septiembre de 2022

4 de septiembre de 2022
23º Domingo del Tiempo Ordinario                                                                                             

 “No puede ser discípulo mío”   (Lc 14, 25-33)

Hay que romper los  apegos de la carne para establecer otros según el Espíritu. Así es como nos dice que seremos discípulos, liberados del egoísmo carnal, independientes emocionalmente. El corazón no debe atarse a las criaturas. Debe aprender a tener relaciones sanas, sabias y santas con los demás sin apegos afectivos ni dependencias que nos descentren de Dios y sus encomiendas. Somos muy dados a querer poseer y dominar a las personas y no respetamos el misterio de no ser siempre escogidos o considerados. Queremos abrazar la pobreza espiritual con las cosas que nos rodean pero no con las personas que nos gustaría establecer una amistad, nos cuesta no poner empeño en ello.

 

11 de septiembre de 2022                                                                                             

 24º Domingo del Tiempo Ordinario                                                                                            

“Un hombre tenía dos hijos”   (Lc 15, 1-32)

Cuando uno echa la mirada atrás se da cuenta de que ha sofocado esa llama que Dios prendida en el corazón. ¡Cuánto hemos desperdiciado la gracia del bautismo, nuestra dignidad de hijos en el Hijo de Dios! Parece que hemos echado a perder toda la herencia del Padre alcanzada por su Hijo Jesús pues no siempre hemos cuidado la gracia santificante creciendo en la fe y colaborando con ella para su obra de Salvación, sino que más bien la hemos despreciado así como los bienes que de ella venían. Hemos sido el hijo gastador e ingrato de la parábola que ahora vueltos a Dios tenemos que reparar el tiempo perdido en años pasados poniendo mayor empeño en la santidad.

 

18 de septiembre de 2022
25º Domingo del Tiempo Ordinario                                                                            

 “Dame cuenta de tu administración”     (Lc 16, 1-13)

Algún día tendremos que dar cuenta de nuestra administración en las cosas que nos son dadas por Dios especialmente en sus sacramentos. La gente hace colas inmensas en el supermercado y cuando se trata de confesarse nos desanimamos pronto si tenemos que hacer cola tras dos o tres personas. Los futbolistas famosos se quejan de no poder salir a la calle sin que la gente se acerque y se agolpe ante ellos y sin embargo, el Rey del cielo está en los sagrarios solo porque ya le tienen “muy visto”, que pocos se acercan a comulgarle. La mayoría de la población se ducha diariamente pero para limpiar el alma en la confesión con una al año es suficiente. Somos astutos para lo terreno pero tibios para lo eterno.

 

25 de septiembre de 2022                                                                                            

26º Domingo del Tiempo Ordinario                                                                                      

“Había un hombre rico”  (Lc  16, 19-31)

Estamos en una sociedad materialista y consumista, de placeres inmediatos, a merced de nuestras apetencias dando gusto al cuerpo sin privarnos de nada. Nos parecemos mucho al rico Epulón, siempre enfangados en el barro de nuestras pasiones. Ya nos advirtió Jesús que no echásemos nuestras perlas a los cerdos, eso quiere decir que Él no lo hace. No puede depositar en nosotros las realidades espirituales sin que antes nos hayamos liberado de la esclavitud de la carne. El antídoto que sirve de medicina es lo que tanto nos pide la Virgen en sus apariciones: oración y penitencia. Con este jabón frota tu alma hasta que te quites todo el barro, entonces serás apto para acoger las perlas que Dios quiere depositar en ti.